Monseñor Carlos Márquez: “La Diócesis de Guarenas camina unida bajo el signo de la comunión”

  

En esta entrevista exclusiva, el Administrador Apostólico de Guarenas profundiza en su visión pastoral —con la comunión como eje central y la esperanza como motor de transformación—, al tiempo que aborda los retos actuales de la diócesis y honra el legado de sus predecesores.

Ramón Antonio Pérez | El Guardián Católico
Fotos y videos: Deysi W. Marting
Publicado el 11 de septiembre de 2026

Monseñor Carlos Eduardo Márquez Delima, de 64 años, fue nombrado Administrador Apostólico de la Diócesis de Guarenas, luego del fallecimiento de Monseñor Tulio Luis Ramírez Padilla, el 12 de agosto de 2026. En casi un mes de gestión ha recorrido parte de su jurisdicción. En vísperas de la festividad de Nuestra Señora de Coromoto, conversó con el periodista y expuso con claridad y cercanía, los ejes de su pastoral.

UN PASTOR QUE TIENDE PUENTES

¿Cómo ha sentido la reacción de la feligresía desde su llegada como Administrador Apostólico?

Agradezco a Dios por la labor pastoral de Monseñor Tulio Ramírez, una labor muy buena, de mucha cercanía con la gente. Hay que darle gracias a Dios por su legado, sus desvelos y fatigas pastorales, y pedirle que premie sus buenas obras. A pesar de la circunstancia de su muerte inesperada, estoy contento de estar aquí. He tenido la oportunidad de visitar varias comunidades, porque por su enfermedad las confirmaciones quedaron rezagadas y he tratado de ponerme al día. He estado en Caucagua, Panaquire, El Clavo, Higuerote, Carenero, Mamporal, Santa Cruz de Pacairigua, Valle Arriba. Donde voy me siento muy contento; la gente me ha recibido con mucha alegría. Una de las cosas que más me gusta en el ministerio del obispo son las confirmaciones, porque uno se pone en contacto con la gente, habla, se saca fotos, abraza y comparte la comida que le dan. Ha sido muy bonito conocer a los sacerdotes, a los diáconos, un laicado extraordinario, muchísimos catequistas, algunos de ellos pasaron por la Escuela de Catequesis de la Arquidiócesis de Caracas, donde fui director. Me he sentido muy bien.

¿Esta cercanía le ha llevado a profundizar en la pastoral de evangelización prevista, de acuerdo con la continuidad administrativa?

Un administrador apostólico no viene a hacer cambios estructurales; viene a encargarse de la diócesis para que tenga un pastor, un obispo, y pueda continuar la labor que se viene haciendo. Cambios estructurales como creación de parroquias, iniciar la escuela de diáconos o cambiar la distribución de las vicarías no le corresponden al administrador apostólico, sino al obispo diocesano que nombre el Santo Padre. Debo decir que el Papa León XIV tenía una preocupación y una atención muy amable y de mucho cariño por la Diócesis de Guarenas. Eso me lo ha transmitido de viva voz el señor Nuncio Apostólico, Monseñor Alberto Ortega, y creo que tiene la preocupación de proveer un obispo diocesano residencial lo más pronto posible. Sin embargo, tomando en cuenta que hay otras diócesis vacantes, ¿sería prioritario para el Santo Padre decidir sobre Guarenas? Esos procesos de elección de obispos son complejos, porque se consulta a muchísima gente, se hace una reflexión profunda de quién es el candidato idóneo para cada diócesis. En Venezuela hay varias diócesis vacantes y están abiertos los procesos para seleccionar los nuevos obispos, incluyendo Guarenas. Pero siento que hay un particular deseo de proveer esta hermosa diócesis de su obispo diocesano.

¿Cómo centraría su trabajo en la diócesis a partir de las virtudes teologales fe, esperanza y caridad?

La función fundamental del obispo es ser factor de comunión. El obispo está en comunión con el Papa; es el signo visible de la comunión con la Iglesia Universal. Si la gente de la diócesis está en comunión con el obispo, está en comunión con toda la Iglesia Universal. Es un honor muy hermoso. Se expresa en cosas concretas. Recuerdo que siendo obispo auxiliar de Caracas, fui a una parroquia que necesitaba unas rejas y no tenía con qué comprarlas. Acababa de venir de otra parroquia que iba a botar unas rejas. Le dije al párroco: habla con aquel sacerdote para que te regale las rejas. Eso es un ejemplo concreto de cómo se expresa la comunión en torno a la persona del obispo. El obispo está dando vueltas por toda la diócesis, ve la necesidad que hay aquí, resulta que otro la puede cubrir y se pone en comunión. La labor del obispo es tender puentes, que todo el mundo sienta que está en comunión con el Señor, con la Iglesia, y que puede crecer en la fe.

¿Ha encontrado una buena comunión de parte de la feligresía hacia los pastores y de los sacerdotes con su pastor diocesano?

Donde he ido, siento que la gente quiere mucho a sus sacerdotes, que los sacerdotes están cercanos, trabajando. Una de las cosas que me ha impresionado positivamente es que la feligresía responde con mucha alegría a las aclamaciones en la misa, en alta voz, de una manera muy hermosa. Por ejemplo, el "Amén" lo dicen con ganas, con alegría, con fuerza. La participación en la misa es muy activa. Eso me llena de satisfacción. También veo que los sacerdotes se quedan un rato largo después de la misa con su feligresía. Es un muy buen signo.

Monseñor, sin embargo, no podemos ocultar que hay carencia de sacerdotes titulares en algunos lugares y el trabajo se duplica para los que están.

Sí, lamentablemente tenemos varias parroquias vacantes. Era una gran preocupación de Monseñor Tulio Ramírez y es una gran preocupación mía fomentar las vocaciones para poder tener sacerdotes que atiendan las distintas parroquias. Los diáconos también están haciendo una labor muy hermosa. Algunos atienden comunidades parroquiales que deberían ser atendidas por sacerdotes, pero ellos hacen la labor pastoral de acompañar al pueblo de Dios.

¿Se ratifica que tiene la limitación administrativa de crear, por ejemplo, una escuela de diáconos permanentes?

Claro, cambios estructurales no se deben hacer. Pero del resto, el administrador apostólico tiene todas las potestades del obispo diocesano.

¿Y no se pueden llenar también con sacerdotes provenientes de otras congregaciones?

Sí, hay que buscar. Debo terminar de llegar aquí para empezar a ver cómo se habla con congregaciones religiosas, misioneras, sobre todo. La labor que hacen los padres Misioneros de La Consolata en la zona de Caucagua es muy hermosa. Ellos atienden Caucagua, El Clavo, Panaquire y una cantidad de caseríos más. Pero son nada más dos sacerdotes con un formando. Tendríamos que hablar con la congregación de La Consolata a ver si nos envía más gente.

¿Será posible "repatriar" los sacerdotes que están fuera de Venezuela o que son de otras congregaciones religiosas, para traerlos a la diócesis, porque son nativos de esta región?

El obispo no gobierna sobre las congregaciones religiosas, gracias a Dios. Ellos tienen su gobierno propio. Lo que uno puede hacer es hacer la petición. Y ellos, de acuerdo a sus necesidades, si tienen personal. También las congregaciones religiosas han ido disminuyendo sus vocaciones y han tenido que ir cerrando casas, que es otro problema que tenemos.

LA ESPERANZA, MOTOR DE TRANSFORMACIÓN

Monseñor, entonces hay que tener esperanza...

Por supuesto, no se puede perder la esperanza. Nuestra esperanza está puesta en Cristo Jesús vivo y resucitado. Nuestra esperanza no está puesta en que nos vamos a comprar una nevera o en que nos van a regalar una casita. Eso es expectativa. La expectativa es intrahistórica. Uno puede tener expectativas buenas o malas en la vida biológica. En cambio, la esperanza, como nos enseñaba Benedicto XVI cuando era el cardenal Ratzinger, siempre es meta histórica. Va más allá. ¿Qué significa esto? Que nuestra esperanza está puesta en vivir felices para siempre con Cristo en el cielo. La esperanza es el motor que nos mueve a transformar la realidad aquí y ahora. Si nuestra esperanza está puesta en vivir felices para siempre con Cristo en el cielo, tenemos que comprometernos a vivir felices con Cristo aquí en la Tierra. Eso significa vivir en la justicia, en la libertad, en la paz, en la fraternidad, en la alegría, en la construcción de una sociedad que cada día sea más parecida al Reino de los Cielos. Tenemos que tener esperanza cierta, fe cierta de que Dios no nos abandona. Dios camina con nosotros. No nos deja solos. Hay que orar para que el Señor nos dé pastores al estilo de Cristo que puedan acompañar al pueblo de Dios en su camino por esta tierra para llegar al cielo prometido. De ahí la importancia de la pastoral vocacional. Tenemos que rezar: "Señor, danos sacerdotes. Señor, danos muchos sacerdotes. Señor, danos santos sacerdotes".

Hablando de vocaciones, ¿cuál es su mensaje vocacional para las madres, abuelas y familias en general?

Le pido a las abuelas y a las mamás que no digan nunca: "mi hijo no", cuando recibe el llamado vocacional para seguir y servir a Dios. Ellas dicen que sea el hijo de la vecina, pero mi hijo no. Pues no, resulta que tu hijo y nieto sí. Porque es una gran alegría tener un hijo sacerdote, un nieto sacerdote. Es una gran bendición para la familia. Esa es la experiencia de toda la familia de los sacerdotes. Tener un hijo sacerdote, una hija religiosa, es una gran bendición. Entonces, cuando recen: "Señor, danos sacerdotes; Señor, danos muchos sacerdotes; Señor, danos muchos y santos sacerdotes", digan "mi hijo sí, mi nieto sí".

Monseñor, ¿estas son líneas maestras para un pastor que venga o para usted mismo, si el Santo Padre decide nombrarlo obispo titular de Guarenas?

Esas son las líneas de la Iglesia Universal. No estoy hablando nada extraño. Es de toda la Iglesia.

EL LEGADO QUE CONTINÚA Y LA TAREA PENDIENTE

¿Cuál es el balance diocesano del doble terremoto del 24 de junio?

Tengo entendido que en algunos templos ha habido daños menores. La que más sufrió fue nuestra Catedral de Copacabana, y ya están trabajando para reparar todo, porque se venía haciendo una renovación con miras a la Coronación Canónica de la Virgen de Copacabana el próximo 21 de noviembre. Los daños que sufrió se están reparando muy rápidamente. Esperamos en Dios y vamos a hacer todo lo posible para que la Catedral esté linda y bella para el día de la Copacabana y el día de su Coronación Canónica.

¿Esto quiere decir que los proyectos de Monseñor Tulio Ramírez se mantienen?

Pero claro, imagínese. El grave error que tenía nuestro país es que todo el mundo dice: “la historia comienza conmigo, para atrás no ha habido nada”. Eso es un error gravísimo. Uno tiene que tomar en cuenta los logros, las cosas buenas, todo eso hay que estimularlo, apreciarlo, abrazarlo. Y lo que hay que corregir se corrige. Esas líneas maestras se seguirán, claro que sí. La historia de la Diócesis de Guarenas no empieza con el administrador apostólico Carlos Márquez; comenzó con Monseñor Gustavo García Naranjo, como primer obispo. Hay muchas cosas que Monseñor Gustavo hizo extraordinarias, maravillosas, que todavía siguen. Y muchas cosas muy buenas que Monseñor Tulio ha hecho, siguen y seguirán. Porque no podemos decir que para atrás todo es malo y lo que yo hago es bueno. Es un gravísimo error que ha hecho mucho daño en nuestro país, en muchos países del mundo y también lamentablemente en nuestra Iglesia.

¿Entonces la estructura administrativa diocesana se mantiene?

Indudablemente que sí. Vuelvo y te repito: el administrador apostólico no viene a hacer cambios estructurales. Viene a acompañar al pueblo de Dios que camina y peregrina hacia la alegría del cielo.

¿Un mensaje adicional que quiera enviar a toda la feligresía?

Mi experiencia de vida me ha hecho conocer a un Dios que es bueno, que no nos abandona, que nos acompaña. Dios es bueno. De eso no podemos tener ninguna duda. De Él viene solo lo bueno. De Él no proviene el mal. Dios es bueno, nos acompaña, nos quiere, nos protege. Pero Él es un buen maestro y los buenos maestros no hacen la tarea por sus alumnos. El buen maestro pone la tarea, la explica, acompaña, vuelve a explicar, vuelve a acompañar al alumno, pero jamás hace la tarea por el alumno. Sería un maestro muy pirata. Y Dios no es maestro pirata. Dios es un maestro bueno. Dios nos acompaña, nos pone la tarea de construir un mundo más feliz, que se parezca al Reino de los Cielos. Pero esa tarea es de nosotros. Entonces, con la compañía de Dios, con la asistencia de los sacramentos, con la compañía de la Santísima Virgen Nuestra Señora de Copacabana, nosotros tenemos que hacer la tarea de construir un mundo un poquito más feliz entre nosotros, aquí en la Diócesis de Guarenas. Que Dios nos bendiga.

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UN TOQUE DE HUMOR ENTRE AFECTOS Y EL CUIDADO PERSONAL

Antes de concluir este encuentro informativo, el Administrador Apostólico de la Diócesis de Guarenas, quiso compartir un toque de cercanía y buen humor con su feligresía, recordando la importancia de cuidar la salud ante tantas muestras de cariño.

Quiero decir una cosa por el bienestar de esta hermosa diócesis: ¡cuiden al gordo! El gordo necesita rebajar porque todos me quieren dar dulces y expresar su cariño, y a mí me encantan los dulces. Sí, ya he rebajado 15 kilos, pero necesito rebajar más.

Monseñor Carlos Márquez estará presidiendo la festividad de Nuestra Señora de Coromoto este 11 de septiembre, en la parroquia del mismo nombre, en la urbanización Trapichito de Guarenas, a las 5 de la tarde. Allí será una oportunidad de encontrarse nuevamente con la feligresía y el clero diocesano.


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