viernes, 31 de mayo de 2019

Cardenal Urosa lamenta fracaso del “diálogo en Noruega” y pide “cesen ataques a la Asamblea Nacional”


El arzobispo emérito de Caracas denunció que “hay un exterminio político” de los líderes opositores, incluso “amenazas y agresiones a familiares de personas detenidas” por el gobierno de Maduro
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Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic
Caracas, 31 de mayo de 2019
Al cardenal Jorge Urosa Savino, no lo sorprenden las fallidas negociaciones entre representantes de Nicolás Maduro y Juan Guaidó, en Noruega, de acuerdo a lo informado por las partes, y cuya “máxima discreción” pidió el país ubicado al norte de Europa. “Era difícil concebir esperanzas cuando se acude a una mesa de negociación sin exigir, al menos, una tregua en los ataques a la Asamblea Nacional”, dijo Urosa este 31 de mayo.
El arzobispo emérito de Caracas señaló que “debía haberse exigido” al gobierno de Maduro, “al menos una tregua, cese de los ataques a los diputados, y la liberación de todos los presos políticos”, entre los que mencionó al médico José Alberto Marulanda, detenido desde el 20 de mayo de 2018, y quien ha recibido trato crueles por parte de la policía política de Maduro; así como al secretario del parlamento Roberto Marrero, entre otros.
De igual manera, el purpurado denunció las presuntas agresiones sufridas por la esposa del ex ministro Miguel Rodríguez Torres, Rocío Ramírez, quien se encuentra detenida desde el 12 de mayo pasado y que estaría “siendo torturada e incluso violada”, en los calabozos de la dirección de contrainteligencia militar. 
A continuación la entrevista del cardenal Urosa:
- ¿Cardenal Urosa, qué le parece el cese de las negociaciones entre el gobierno y la oposición? ¿Todo indica que no se llegó a ningún acuerdo?


“En efecto, ayer salió un comunicado del Centro de Comunicación de la Asamblea Nacional en el cual se informa al pueblo venezolano y a la comunidad internacional que el encuentro de mediación realizado en Oslo, Noruega ha concluido. “Finalizó sin acuerdo”, dice el comunicado del que hago referencia. La delegación de la oposición informa, sin embargo, que “una mediación sería útil siempre que existan elementos para avanzar en pro de una verdadera solución”. Y afirman además que se mantendrán “en la lucha hasta resolver la crisis que padecemos los venezolanos”.
“Yo lamento que el resultado haya sido negativo y no haya habido acuerdo. Pero era difícil concebir esperanzas cuando se acude a una mesa de negociación sin exigir, al menos, una tregua en los ataques a la Asamblea Nacional”.
- ¿Cardenal qué tiene que ver una cosa con la otra? ¿Qué elementos de negociación debía llevar la comisión opositora a este encuentro?
“Tiene que ver mucho. Precisamente, el 1 de diciembre del 2016, el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Papa Francisco, exigía que, para que se diera un verdadero dialogo hacían falta cuatro condiciones: primero, se debía respetar y restituir las facultades de la Asamblea Nacional; segundo, liberar a los presos políticos; tercero, tener elecciones libres; y cuarto, resolver la crisis humanitaria. Pues bien, siguen los presos políticos, ahora con otros nuevos, y hay ataque más fuertes a la Asamblea Nacional.
¿Podría explicar cuáles son esos ataques recibidos por el Parlamento?
“Ciertamente, los ataques se han multiplicado en este año 2019. Por ejemplo, el ilegal e indebido allanamiento de la inmunidad parlamentaria por parte de la Asamblea Nacional Constituyente; el arresto de algunos diputados, como Juan Requesens, Edgar Zambrano y Gilber Caro, cuyo paradero se desconoce. Y la permanente amenaza de allanamiento para muchos otros. Se trata de una especie de exterminio político de los diputados opositores. Por supuesto que rechazamos esto, pues esas personas representan legal y constitucionalmente al pueblo venezolano que los eligió. Deben cesar los ataques a los diputados  a la Asamblea Nacional”.
- ¿Usted cree que bajo esas condiciones se debe negociar con Maduro?
La negociación política para la solución de la grave crisis venezolana es cada vez más necesaria y urgente. Pero debía haberse exigido  al Gobierno al menos una tregua, cese de los ataques a los diputados, y la liberación de todos los presos políticos, como el doctor Marulanda, y Marrero, por ejemplo, para citar unos casos”.
“La cuestión de los presos políticos es grave, pues ahora parece que se suman presuntas amenazas y agresiones a familiares de personas detenidas o en clandestinidad. Un ejemplo de esto es la detención de la señora del Mayor General Miguel Rodríguez Torres -también preso-. Hay horribles rumores –no confirmados– de las agresiones sufridas por esa señora, es decir rumores de estar siendo torturada e incluso violada. Eso -de ser verdad- sería una crueldad y una violación indigna y flagrante de los derechos humanos de una ciudadana venezolana. La conciencia verdaderamente humana y cristiana debe rechazar esas acciones. Y la justicia internacional será implacable contra los presuntos culpables.
“Los Obispos venezolanos y yo personalmente hemos ya levantado nuestras voces muchas veces contra la existencia de presos políticos. Por todas esas razones es preciso que se continúe la lucha democrática y pacífica para resolver esta intolerable crisis que estamos sufriendo los venezolanos”.
- Cardenal Urosa, para concluir, ¿qué opina de la actual situación social y económica que viven los venezolanos?
“El alto costo de la vida golpea cada vez más al pueblo venezolano, sobre todo a los más pobres. El aumento de los alimentos ha sido terrible en estas últimas semanas. Y la escasez de gasolina es algo vergonzoso. ¿Cómo es posible que un Estado, un Gobierno, con tanto petróleo no pueda garantizar la gasolina al pueblo? Realmente es inaceptable e intolerable”.
“Debo señalar con tristeza que la crisis humanitaria no se ha resuelto en Venezuela, por el contrario, cada día hay más niños que fallecen esperando ser operados o trasladados a otros países donde sí les puedan garantizar una intervención quirúrgica, como los niños con leucemia de los que recientemente algunos fallecieron en el hospital JM de los Ríos”.
“Y en otro orden de ideas, hay que deplorar y condenar un hecho gravísimo ocurrido recientemente como la masacre de los presos en Acarigua, semejante a la que hubo hace algunos meses en Puerto Ayacucho. La responsabilidad final de todas esas muertes recae en el Gobierno Nacional, por su pésima política penitenciaria”.


miércoles, 29 de mayo de 2019

Venezuela: ¡Tengan corazón con los niños que necesitan ser trasplantados!


Ramón Antonio Pérez/Aleteia Venezuela 

May 28, 2019

Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico

“Lo único que les pido es que ayuden a los niños que quedan allí adentro. Mi hijo luchó bastante: fueron cinco meses y 11 años esperando un trasplante de médula ósea (…) que tengan un poquito de corazón con esos niños que quedan allá adentro, están sufriendo y no hay medicamento”. Así lo pedía la señora Jennifer Guerrero, este 27 de mayo, en medio de una protesta que se cumplió frente al hospital “J. M. de los Ríos”, de Caracas.
Su hijo, Erick Altuve, de 11 años de edad, falleció la noche del 26 de mayo, esperando su trasplante de médula ósea, siendo hasta ahora, la última víctima de un grupo de 30 niños que esperan ser trasplantados, 20 de ellos con carácter de urgencia. Su deceso ocurrió en este centro de salud infantil, el de mayor prestigio en Venezuela.
La angustiada madre solicitó la “revisión” de las “quimios”, ya que al parecer, “están vencidas o mal preparadas porque los niños ya no las están aguatando”. Además, denunció el tipo de alimentación que reciben los niños. “No es justo que a tu hijo le lleven arepa sola en la mañana, o le den pasta sola al mediodía, o arroz con caraotas en la tarde. Eso no es comida, ni nutrientes para un niño que tenga diagnóstico de cáncer”.

No había plaquetas para Yeiderberth

Pero el caso de Erick Altuve no es el único. La cadena de niños que han fallecido esperando ser trasplantados de la médula ósea se destapó el 6 de mayo, con Giovanny Figuera, de 7 años  de edad; aunque este es apenas un nuevo listado del que poco a poco las autoridades se han olvidado. Así, el 23 de mayo, fallece Robert Redondo de 7 años; y el 25 de mayo, ocurría lo mismo a Yeiderberth Requena, de 8 años.
Unos días después del fallecimiento de Giovanny Figuera, Aleteia habló con algunos pacientes y sus familiares, recluidos en el “J. M. de los Ríos”. Se logró ingresar, como en febrero del año 2018, pero esta vez sin equipos fotográficos para evitar las represalias de los cuerpos de seguridad internos. Después de fallecer Giovanny, entre los pacientes y sus familiares, reina el temor a ser la “próxima víctima”.
Incluso, en esa ocasión Aleteia contactó a Yeiderberth y sus familiares. Explicaron que el niño padecía de leucemia mieloide aguda desde 2015, y requería con urgencia el trasplante de la médula ósea para continuar viviendo. Estaba en la “lista de espera” de los 30 niños, niñas y adolescentes que deberían ser atendidos en Italia o España.
Wendy González, la madre de Yeiderberth, relató que antes de ser diagnosticado con la leucemia mieloide aguda, se le descubrió una celulitis en el dedo medio de la mano derecha, el cual ameritó hospitalizarlo en “J.M de Los Ríos”. Superado el percance fue dado de alta, pero a la semana, el niño comenzó a palidecer. “Le hicieron varios exámenes donde aparecía que tenía el 41% de glóbulos blancos. Fue remitido a un hematólogo quien confirmó la aparición de la peligrosa enfermedad”, narró.
El día de la visita periodística, Yeiderberth se sentía quebrantado, tenía problemas respiratorios y no quería comer, lo cual angustiaba a su madre. “La situación es angustiante en estos momentos porque no hay plaquetas en el hospital y mi hijo requiere suministro cada 6 horas”, expresó Wendy en ese momento.
Junto a ellos estaba su abuela Beysi González, dándole fuerzas para seguir adelante. Ellos conocieron al niño Giovanny Figuera. “Compartió la misma habitación con mi hijo Yeiderberth”, expresó Wendy. Rechazó los pretextos del gobierno para no asumir su responsabilidad con respecto al convenio suscrito con las instituciones de Italia.
“Me parece una burla que incumplan con sus obligaciones y descuiden la vida de los ciudadanos, especialmente de la infancia venezolana”, decía Wendy, temerosa de que su hijo pudiera ser la próxima víctima. El niño murió, el sábado 25 de mayo.

“Con la vida de los niños no se juega”

Otro caso, es el de María Angélica Marcano, de 12 años de edad. Tiene las plaquetas bajas (11.2), refirió preocupada Deysi Materán, madre de la niña, informó tener previsto una biopsia para indagar si requiere trasplante. La madre de 30 años tiene dos hijos más, uno de cuatro años con síndrome de Down y otro de dos años. Vive en Petare, estado Miranda, y acude “todos los días al servicio de hematología para que le apliquen las plaquetas que brillan por su ausencia en el centro infantil”.
Desde que nació María Angélica nunca presentó problemas con la baja de plaquetas. Ese día de la entrevista con Aleteia, la adolescente se sentía mareada, por lo tanto se mantuvo acostada en la sala de hematología mientras era atendida por los médicos.
Deysi consideró como una falta de respeto, que el gobierno de Maduro incumpla con su responsabilidad de hacer efectivo el acuerdo de facilitar los trasplantes a los niños que así lo requieran. “Con la salud de los niños no se puede jugar”, comentó.

Las contradicciones del gobierno

En el marco de la protesta de este lunes 27 de mayo, las madres con niños hospitalizados en el servicio de hematología del J. M. de Los Ríos, no podían menos que sentir indignación, rabia, y estupor contra el gobierno de Nicolás Maduro. Lo responsabilizan de la suspensión desde el año pasado del programa de trasplante de médula ósea que se firmó en el 2006, a través de Petróleos de Venezuela, con la Asociación de Trasplante de Médula Ósea en Italia (ATMO).
La misma noche que fallecía Erick Altuve, los venezolanos conocieron que el canciller Jorge Arreaza justificaba la inoperancia estadal. “Ya a principios de abril hicimos la denuncia pública en Naciones Unidas y responsabilizamos por este caso tan delicado al gobierno de EEUU y a los “venezolanos” irresponsables que ruegan en Washington para que se bloqueen las finanzas del Estado”, según lo anunciaba en Twitter.
El hecho es que los niños, niñas y adolescentes que esperan ser trasplantados de médula ósea y sus padres, quisieran creerle al gobierno, pero este mismo fin de semana, se conoció en boca de Nicolás Maduro que Venezuela invirtió más de 50 millones de euros para nuevos armamentos que serán entregados a las “milicias chavistas”.
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Nota de Redacción: A la hora de incorporar esta información al blog El Guardián Católico, se conoció de la muerte de dos niños en el JM de los Ríos que se vienen a sumar a esta tragedia: Yoider Carrera, de 2 años de edad, quien murió el lunes 27 de mayo y estaba recluido en ese centro asistencial por un tumor en la cabeza; y Nicole Díaz, de tres meses de nacida, quien falleció este 28 de mayo luego de estar hospitalizada por 28 días, diagnosticada con un cuadro de meningitis. ¡Ya basta, por amor de Dios!
Fotos: José Cohén


La migración de los venezolanos, un tema presente en la asamblea de Caritas en Roma



La directora nacional de Caritas Venezuela, relató la historia de su hijo Santiago, un joven de 24 años, que como más de cuatro millones de personas migraron forzadamente del país

Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic
Con Agencias Católicas
Caracas, 29 de mayo de 2019

El rostro de una joven mujer de Bangladesh, de 21 años de edad, fue la imagen central que surgió de un collage conformado por cientos de fotografías de migrantes y refugiados apoyados por Caritas a lo largo del mundo. Se trata del mosaico interactivo que en el marco de la campaña mundial de migración y refugio “Compartiendo el Viaje”, Caritas Internacional desplegó con motivo de la XXI Asamblea General de la organización social de la Iglesia, que se cumplió en Roma del 23 al 28 de mayo.

Entre esas fotografías que formaron parte del gran mural, estaba la de Santiago, un venezolano de 24 años de edad, que por necesidad se separó de sus familiares y amigos hace más de dos años. Santiago busca hacer realidad sus sueños y ahora vive ahora en Chile, recordaba su madre, Janeth Márquez, quien es directora nacional de Cáritas Venezuela, quien colocó las fotografías de sus hijos en el gran mural, para recordar la migración forzada de al menos tres millones y medio de venezolanos.

Márquez, quien es socióloga, fue consultada para El Guardián Católico en relación con este tema que formó parte del temario de la finalizada asamblea general de Caritas. “Sí. Son mis hijos Santiago y Gabriel Soler, migrantes a Chile. Sus fotografías incorporadas a esta mural simbolizan por América Latina, la cruel realidad de madres que se han quedado sin hijos e hijos sin madre”.

En la asamblea de la organización social de la Iglesia católica asistieron más de 400 delegados de las 164 Caritas del mundo. El inicio estuvo liderado por el presidente de Caritas Internacional, cardenal Luis Antonio Tagle, quien frente a la Plaza San Pedro del Vaticano, encabezó la instalación del gran mosaico interactivo.

La delegación venezolana estuvo encabezada por el cardenal Porras Cardozo, actual arzobispo de Mérida, administrador apostólico de Caracas y presidente de Cáritas Venezuela; monseñor José Luis Azuaje Ayala, arzobispo de Maracaibo, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) y presidente de Cáritas América Latina. También asistieron Janet Márquez, directora nacional de Cáritas de Venezuela; y la hermana María José González, directora de Caritas Los Teques.

El rostro de los migrantes


Un detalle llamó la atención de los periodistas al inicio de la asamblea: en conferencia de prensa efectuada en la sala stampa del Vaticano, el presidente de Caritas Internacional, agregó la imagen de su abuelo, quien emigró desde China hasta Filipinas.

El cardenal Tagle se refirió al dolor que significa para toda la humanidad la muerte de miles de personas en todo el mundo que han dejado sus tierras buscando un futuro mejor o intentando salvar sus vidas y han fallado en el intento. Los asistentes realizaron un minuto de silencio por todos esos hermanos que ya no están con nosotros.

Entretanto, en su mensaje inicial, el cardenal Porras agradecía la solidaridad que han recibido los venezolanos. “Mucha gente, venida desde todos los continentes, tiene muy presente a Venezuela en su oración que se traduce en un bálsamo expresión de la espiritualidad solidaria (…) en su deseo de ayuda y sobre todo en la búsqueda de una libertad que permita que todos los venezolanos quepamos en igualdad de condiciones tendiéndonos la manos los unos con los otros”, expresó el purpurado.


Porras invitó a “que no decaída esa alegría que debemos tener en construir el país que soñamos, en fraternidad, en respeto y en ayuda mutua de los unos para con los otros”. 

Una familia humana, un hogar común” fue elegido como el tema para esta XXI Asamblea General, lema que refleja la misión de Caritas de proteger tanto a las personas más pobres como a las más vulnerables y al mundo en que vivimos.






martes, 28 de mayo de 2019

Consejo Misionero Nacional realizó I Jornada de Pastoral Indígena en Venezuela




La jornada pretendió propiciar un espacio para compartir las vivencias pastorales y discernir cómo seguir avanzando en la construcción de una Pastoral Indígena

Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic
Con Nota de Prensa @CEVmedios
Caracas, 28 de mayo de 2019

Del 20 al 23 de mayo se realizó en Caracas, la I jornada de reflexión y animación misionera que lleva por nombre: “Hacía una Pastoral Indígena en Venezuela”, dice una nota de prensa enviada a El Guardián Católico desde el departamento de medios de la Conferencia Episcopal Venezolana.
Se conoció que 50 participantes de diversas etnias del país, misioneros, sacerdotes, seminaristas y laicos, se reunieron con el objeto de propiciar un espacio para compartir las vivencias pastorales y discernir cómo seguir avanzando en la construcción de una Pastoral Indígena, que responda a los anhelos y necesidades de nuestros pueblos originarios, en el contexto de la coyuntura social y eclesial que vivimos.
Los asistentes compartir sus realidades, expresar sus anhelos y reflexionar para construir un camino de trabajo hacia la Pastoral Indígena. “Hacía una Pastoral Indígena en Venezuela”, habla de un futuro posible que no desconoce el pasado y el presente heroico de los misioneros, resalta la nota informativa de la CEV.
Es necesario detenerse y discernir

Aspecto de la jornada de pastoral indígena en la sede de la CEV.
Fotos: Consejo Nacional de Laicos de Venezuela
Durante las palabras de bienvenida a los participantes, el presbítero Ricardo Guillén, director del consejo misionero nacional –COMINA-, expresó que a pesar de “un dilatado camino de pastoral indígena en Venezuela, se hace oportuno detenernos a discernir si lo que hacemos ahora es lo que espera nuestro Padre Dios y la realidad de los pueblos a quienes servimos nos reclama en la hora presente”.
Para ayudar a perfilar este camino, el COMINA, trajo como invitado al padre Eleazar López Hernández, sacerdote mexicano, de amplia trayectoria en el impulso de la Pastoral Indígena en América Latina y el Caribe, quien funge como asesor de la CLAR y del CELAM, y es también especialista sobre los contenidos y metodología de la Teología India: Somos un mismo Pueblo.
El padre Dilmer Báez de la Arquidiócesis de Maracaibo, y miembro de la etnia wayuu, expresó la importancia del encuentro al poderse llevar herramientas para el inmediato trabajo de la pastoral indígena.
“Este encuentro nos ha dado ideas para seguir trabajando y profundizando en nuestras propias culturas, nuestras comunidades, valorar el sentido cultural, el sentido étnico de nuestros hermanos los indígenas, para iluminar esta pastoral desde nuestra fe y la esperanza en medio de las distintas realidades que nosotros vivimos”.
Ricardo Guillén, manifestó su satisfacción por el encuentro pues cumplió con las expectativas planteadas, refirió que les permitió trazar un itinerario, ver las distintas visiones que los pueblos indígenas tienen acerca de la Iglesia.

Padre Eleazar López Hernández de la pastoral indígena nacional del Episcopado Mexicano. Foto: CNL
El padre Eleazar López Hernández de la pastoral indígena nacional del Episcopado Mexicano, consideró la importancia de la jornada de reflexión, al verlo como un paso importante para la consolidación de la Pastoral Indígena en Venezuela. 

“Ha llegado el momento de mantener la conducción, no solamente en manos de misioneros que vengan de fuera, sino de la misma gente del lugar, es decir en manos indígenas, y en eso está la base de la pastoral indígena”.
Agregó que de ahora en adelante, hay retos que asumir para consolidar el trabajo propuesto, “visibilizar más a la población indígena, conocer mucho más estas culturas y sus aportes, estar más atentos a sus problemáticas, insistir en la necesidad de la formación pastoral y la necesidad de ir soñando, ir construyendo sociedad e Iglesia que se muevan dentro de la interculturalidad igualitaria”.
El encuentro generó tareas importantes enfatizando que hay que tomar en cuenta a los poseedores de la sabiduría de los pueblos, que son los ancianos y la de las nuevas generaciones, que son los jóvenes y los ni que darán continuidad a las grandes intuiciones que se generarán en la Pastoral Indígena.

El COMINA está conformado por la Comisión Episcopal de Misiones, organizaciones como la Asociación Venezolana de Educación Católica (AVEC), el Consejo Nacional de Laicos, la Conferencia Venezolana de Religiosas y Religiosos (CONVER) las Obras Misionales Pontificias y sus distintos secretarios ejecutivos.


sábado, 25 de mayo de 2019

“Hospital del Papa” recibió a cuatro pacientes infantiles procedentes de Venezuela


May 25, 2019

La crisis de salud en Venezuela tiene diversas aristas. Una de estas es el afianzamiento de patologías crónicas o temporales que amparadas en un sistema sanitario regido por la indolencia de un gobierno ineficiente e incapaz, no les brinda respuestas adecuadas a los niños, jóvenes y adultos que deambulan por los hospitales implorando por su salud.
Algunos defensores de los derechos humanos llaman “genocidio silencioso” a esa incapacidad del gobierno de Nicolás Maduro que “no atiende” a los cientos de miles de pacientes que quieren “salvar su vida”. La indolencia es tal que convenios entre instituciones de salud de Venezuela con sus similares de España e Italia, cesaron bajo el argumento de un supuesto “bloqueo económico” esgrimido por el régimen socialista.
Uno de estos es el programa de procura de órganos que desde el 1 de junio de 2017 fue suspendido, afectando a los pacientes con enfermedades hepáticas. Para Katherine Martínez, directora de la ONG Prepara Familia esto ocurre desde el año 2015, y lo describe como “una emergencia humanitaria compleja de instalación lenta”.

La iglesia brinda su apoyo

En medio de este panorama, surge una esperanza: la Iglesia católica. La institución más antigua del mundo, conocedora de lo que ocurre en Venezuela, toma parte de las iniciativas para reducir la voracidad de estos males en la población más indefensa: los niños. Así, este 23 de mayo, una buena noticia llegó a Venezuela desde el hospital pediátrico Bambino Gesù de Roma, más conocido como el Hospital del Papa.
Según una nota de prensa colgada en el portal de este centro médico, allí fueron recibidos los primeros 4 menores de edad procedentes de Venezuela, “con patologías serias que serán atendidas humanitariamente en este centro médico infantil”.
De este modo, la buena noticia procedente de Roma, se presentó como un rayito de luz y esperanza en medio de tanta oscuridad para los niños venezolanos con enfermedades crónicas. Muchos deben ser atendidos en otros centros especializados de Italia y España, ya que presentan enfermedades graves que serían imposibles de curar en Venezuela.
De acuerdo con la información, también difundida por Vatican News, los primeros cuatro pacientes viajaron a Italia con una visa de salud emitida por la Embajada de ese país en Caracas. “Se trata de tres adolescentes de entre 13 y 17 años y una niña de 10 años, todos ellos enfermos de cáncer, que serán sometidos a las investigaciones y cuidados necesarios”, señala el portal oficial de la Santa Sede.
De acuerdo con el itinerario descrito, los pacientes partieron de Caracas el día 21, acompañados por un padre y dos enfermeras voluntarias de la Cruz Roja Internacional. Tras la escala en París, llegaron el 22 de mayo en la mañana al aeropuerto romano de Fiumicino. Desde allí los vehículos de la Cruz Roja los trasladaron al Departamento de Emergencia y Aceptación de este Hospital para su evaluación clínica inicial.
Igualmente se conoció que tres de estos pacientes fueron ingresados en el Bambino Gesù, mientras el cuarto, con su padre, se alojan en uno de los hogares familiares “que este importante centro pone a disposición de los pacientes que vienen de lejos”.

La lista de espera en el JM de los Ríos

La acción humanitaria de la Iglesia ocurre justo cuando todavía los medios venezolanos daban cuenta del deceso de un segundo niño en el hospital JM de los Ríos, de Caracas: Robert Redondo, de 7 años de edad, quien murió esperando ser trasplantado.
La muerte de este paciente infantil ocurre después que el 6 de mayo, sucediera lo mismo con Giovanni Figuera, de 6 años. Ambos no recibieron a tiempo una respuesta favorable por parte del gobierno de Maduro a su problema de salud común: leucemia linfoblástica aguda. Eran integrantes de una “lista de espera” de 30 niños, niñas y adolescentes que –cual si de un corredor de la muerte se tratara- esperan una respuesta adecuada a su enfermedad. Es la lista que dejó de recibir los beneficios del convenio.
En el servicio de hematología del J M de Los Ríos, hay niños, niñas y adolescentes con aplasia medular, anemia drepanocítica con ACV, talasemia mayor, leucemia linfoblástica y leucemia mieloide. 
Estas enfermedades no pueden ser tratadas en el país por la severa crisis humanitaria que atraviesa Venezuela. “Tampoco por un solo hospital de la iglesia. Se necesitan muchos más hospitales y en esto es el gobierno venezolano quien tiene la última palabra”, exigen las madres de los niños en peligro de muerte.
 Difícil situación de Venezuela en imágenes:  
Hambre en Venezuela
Apagón en Metro de Caracas: 


martes, 21 de mayo de 2019

Salvador Montes de Oca, un venezolano fusilado con un Breviario entre sus manos


 La fundación que lleva su nombre está consagrada al servicio de los sacerdotes. Este 21 de mayo, Aleteia publicó un trabajo sobre el religioso mártir asesinado por las tropas nazis en Italia, el 6 de septiembre de 1944. 

Ramón Antonio Pérez | May 21, 2019
Fotos: José Cohén

No deja de ser triste y doloroso para los familiares de las victimas evocar los ya lejanos años que van entre 1939 y 1945: la segunda guerra mundial. Entre el holocausto, las bombas atómicas y la guerra en general, según algunas estimaciones superan los 100 millones de víctimas. En Italia, como en Europa, también se vivía intensamente la guerra aunque para el momento de ocurrir esta historia estaba a punto de finalizar. En medio de ese fragor, sería común observar a pelotones de militares frente a indefensos rivales dispuestos a fusilarlos sin contemplación alguna.

En uno de esos indefensos grupos estaban los religiosos cartujos de La Farneta, a quienes en la madrugada entre el 1 y 2 de septiembre de 1944, los soldados alemanes les invadieron el monasterio tras la sospecha de resguardar a miembros partisanos de La Toscana. Entre esos prisioneros estaba el Hermano Bernardo María, cuyo nombre de pila era Andrés Salvador María del Carmen Montes de Oca Perera, un venezolano natural de Carora, estado Lara, donde vino al mundo el 21 de octubre de 1895.

Su martirio llegó exactamente el 6 de septiembre de 1944, cuando junto a doce hermanos cartujos y unos veinte prisioneros fueron fusilados a la orilla de la carretera, en los alrededores de Massa, en Monte Magno, Italia. En sus manos llevaba el Breviario litúrgico que posteriormente permitió la identificación de sus restos, recordaba a casi 75 años de aquellos dolorosos hechos, Reyna Lara de Montes de Oca, casada con un sobrino nieto del segundo obispo de la diócesis de Valencia (Venezuela).

“Allí murió el único venezolano mártir que fue asesinado en la Segunda Guerra Mundial por defender la existencia”, dijo la también presidenta de la Fundación “Monseñor Salvador Montes de Oca”.

Sus amores: la eucaristía, el sacerdocio y la Virgen

La organización  fue creada en 2009 y desarrolla una obra social en beneficio de los veinte seminarios diocesanos de Venezuela. La sede está ubicada en un anexo construido en terrenos de su residencia que lleva por nombre “La Cartuja. Se ocupa de ayudar en la alimentación, vestimenta y formación a los futuros pastores de la iglesia católica. En su oficina yacen archivos con fotografías, cartas, artículos de prensa y obras literarias que reseñan la vida y obra de monseñor Montes de Oca.

Nuestra fundación fue erigida en memoria de quien consagró su vida a la santidad de los sacerdotes”, comentó Reyna, de profesión bioanalista y apasionada por la historia.

La presidenta de la institución destacó los valores humanos, cristianos de este hombre de  fe  que se enfrentó a capa y espada contra la barbarie política durante la dictadura de Juan Vicente Gómez, al defender la vida y los derechos humanos, especialmente de los desamparados y perseguidos políticos. Eso le costó dos expulsiones de Venezuela, y el despojo del cargo como prelado de la diócesis asentada en el estado Carabobo.

“Monseñor Montes de Oca me ha llevado a desarrollar toda esta tarea investigativa para dar a conocer su obra de santidad, de humanidad a los venezolanos, pues la gran mayoría desconoce que contamos con un santo de nuestra iglesia, un obispo mártir en el que debemos creer, y seguir su ejemplo de humildad y solidaridad con los que más sufren”, enfatizó la señora Reyna durante la conversación. La mayoría de los integrantes que conforman la directiva de la fundación son familiares del extinto prelado que trabajan incansablemente para dar a conocer su legado de amor.

Igualmente se abocan a recabar fondos a través de la venta de libros que se han escrito de su biografía, para costear los gastos que conlleva el proceso de documentación para su beatificación, la cual fue introducida en la Congregación para la Causa de los Santos, el 23 de octubre de 2015, por el Cardenal Baltazar Porras, administrador apostólico de Caracas, junto al arzobispo de Valencia, monseñor Reinaldo Del Prette Lissot.

Destacó que en mayo de 2016, el Vaticano declaró a monseñor Montes de Oca como Siervo de Dios, y posteriormente en marzo de 2017, se instaló solemnemente el tribunal de su causa para dar inicio a la etapa diocesana del proceso de su beatificación.

Desde el año 2001, Reyna está dedicada a sustanciar toda la información generada a través de las cartas escritas por el mártir venezolano, y los testimonios de las personas que lo conocieron, “para ir alimentando la causa, y subirlo muy pronto a los altares”. La mujer le lanzó unas flores al “médico de los pobres”, el primero de esta lista de espera. “Esperamos que esto ocurra, después que se cristalice la beatificación del doctor José Gregorio que tiene mucho tiempo esperando por este regalo de Dios”.

En este ínterin Reyna aprovechó para comentar que por primera vez, el Vaticano recibe un milagro bien documentado del Doctor José Gregorio Hernández; y afirmó estar muy segura que muy pronto se anunciará por fin su beatificación. “Porque el pueblo lo pide, lo clama a gritos, especialmente ante la dura crisis en que vivimos”, sostuvo.

Volviendo a su tío abuelo político, agradeció profundamente al cardenal Porras por el apoyo que ha recibido en el proceso de la causa de monseñor Montes de Oca. Sin embargo, consideró pertinente señalar que como consecuencia de la situación país, se ha frenado en gran medida la divulgación de la memoria y obra de este insigne prelado. 

Reveló su temor que el actual régimen se vea reflejado en la férrea lucha que actualmente mantiene la dirigencia opositora en defensa de los derechos humanos, especialmente de los presos políticos, como el que desató el gobierno de Juan Vicente Gómez contra el obispo de Carora. 

No queremos que el proceso de beatificación de monseñor Montes de Oca se politice, y sea rechazado por la Santa Sede”, dijo.

De acuerdo con los datos de historiadores venezolanos, monseñor Salvador Montes de Oca desciende de una de las familias más antiguas de Carora y la más extendida entre sus habitantes. Sus progenitores, Andrés Montes de Oca Zubillaga y Rosario Montes de Oca Perera, fueron cristianos rectos y practicantes, y anhelaban tener un hijo sacerdote para reforzar la muy larga e ilustre tradición de la familia en la que se cuenta con más de 100 sacerdotes. Fue el penúltimo vástago de los cinco hijos: Rafael Andrés, Ignacio, Carmen e Isabel María religiosa de la Congregación Siervas del Santísimo Sacramento.

Reyna precisó que el 14 de mayo de 1922 se convirtió en el obispo más joven de la época, situación que no era del agrado de mucha gente, especialmente vinculada al ámbito religioso, y político lo cual despertó envidias en su alrededor, tejiendo intrigas e injusticias en su contra que lo condujeron al destierro, y después a su trágica y mártir muerte. “Era una ‘piedra en el zapato’ para el régimen de Juan Vicente Gómez, especialmente cuando alzaba su voz de protesta por la libertad y el respeto de los presos políticos”, recodó la presidenta de la fundación monseñor Montes de Oca.

Fiel defensor del matrimonio


Su actuación decidida a favor de la libertad, su frontal posición frente a los abusos cometidos por parte de altos funcionarios, su enfrentamiento con la política del gobierno en asuntos referidos con la Iglesia, especialmente cuando aprobó una Pastoral sobre el matrimonio eclesiástico, en 1929, en la época en que el gobernador de la ciudad se había divorciado de su esposa y tenía intenciones de contraer nuevamente matrimonio, provocó su primera expulsión del país el 11 de octubre de 1929.

La segunda ocasión que sale al exilio ocurre cuando lo acusan de tener amoríos con una joven en 1934, acusación remitida a la entonces Sagrada Congregación para los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios de la Santa Sede. Esta calumnia unida a su delicado estado de salud culminará con su renuncia a la Mitra valenciana, y es cuando decide ser religioso en la Congregación de los Sacramentinos.

Reyna de Montes de Oca evocó lo que reseñó el cardenal Baltazar Porras, en su obra Camino a los Altares, que como “sacramentino” junto a largas horas de oración tuvo una intensa vida apostólica, predicando retiros en diversas localidades en Italia, unido a una intensa vida de contemplativo eucarístico. El 8 de diciembre de 1939 hizo su profesión solemne como miembro de la Congregación del Santísimo Sacramento, y era conocido para algunos con el nombre del Padre Montes.

Durante los años más duros de la guerra le escribió a su papá (1942), a quien le narró algunas restricciones que tenía en la alimentación; sin embargo, le acotó que “todavía se consigue lo necesario, y la Divina Providencia no faltará”. Consideró que “no está mal sufrir un poco para pagar un poco por los pecados de mi vida”.

Reseña el purpurado venezolano que el 19 de septiembre de 1941 había sido nombrado Maestro de Novicios de la Congregación Sacramentina. Volvía como superior y formador al mismo sitio donde pocos años antes había hecho su noviciado. En su inquieto espíritu no podía detener el llamado a una vida más tranquila y serena para dedicarla enteramente a la oración y el trabajo. Por tanto, decide dejar la vida de sacramentino e ingresar a una cartuja, última etapa de lo que fue su vida marcada siempre por la cortedad del tiempo y de la velocidad indetenible del llamado interior.

El 5 de septiembre de 1942 ingresó a la Cartuja de la Farneta, situada en las inmediaciones de la ciudad de Lucca, un hermoso paraje campestre, propicio para el recogimiento y el retiro del mundanal. Reyna describió que en La Cartuja se llamaba Bernardo María, y le escribió a su padre de quien no tenía noticias desde hace más de un año por motivos de la guerra. Le comunicó su integración a la congregación.

“A su progenitor le confesó que fue muy feliz durante los 8 años que estuvo con los Superiores Sacramentinos. Igualmente le narró la vida dura y austera que llevaba en La Cartuja y pidió utilizar la misma celda en la que estuvo el doctor José Gregorio Hernández”. Indicó también que el hermano Bernardo María lavaba pisos, hacía oficios en la cocina y rechazaba los privilegios como sacerdote.

En el fragor de la guerra


Desde finales de 1943, la situación política italiana, la guerra y el avance de los aliados agravaron la vida de los habitantes de las regiones circunvecinas de Lucca. La afluencia diaria de prófugos de las ciudades bombardeadas, en particular de Pisa y de Livorno que quedaron privadas de todo. Familias enteras hambrientas provocó en Los Cartujos de Farneta una actitud de máxima caridad y de asistencia a estos recién llegados, y a la población circundante. Lo que se producía en los predios del monasterio y en los campos de los vecinos eran distribuidos entre la población que llegaba a sus puertas.

La condición de “territorio neutral” del monasterio respetado hasta el momento por las tropas alemanas, lo convirtió en refugio de perseguidos políticos, judíos, jóvenes que huían del alistamiento forzado o de la deportación. Todos eran alojados o escondidos en las dependencias aledañas al convento. Los que se refugiaban en el recinto vestían en ocasiones el hábito monacal para pasar desapercibidos cuando llegaban los convoyes militares que espiaban la zona.

El monasterio estaba compuesto de 16 padres y 19 hermanos, de los cuales más de la mitad eran italianos. El prior y el maestro eran suizos, Montes de Oca venezolano y el sacristán español, entre otros. La noche trágica del 1 y 2 de septiembre, como es habitual en la vida de una cartuja, cerca de la medianoche los monjes se levantan para los rezos habituales. Una patrulla de unos veinte soldados alemanes de la SS, todos muy jóvenes, entraron en el monasterio arrestando a todos cuantos encontraban en los muros. Fueron pocos los que lograron huir y salvar sus vidas.

La señora Reyna, con ojos llenos de lágrimas, refirió que el ejemplo de serenidad y acompañamiento de quienes se encontraban con ellos fue un bálsamo en medio de la tragedia, y se distinguieron entre ellos el Padre y Maestro Dom Pío Egger y Don Bernardo Maria, compartiendo la oración, la atención hacia los más débiles, quitándose de la boca, la mísera ración para dársela a quien más lo necesitaba.

“Lo único que llevaban consigo eran unos libros litúrgicos”, comentó. “Pasaron ocho días en cautiverio experimentando la peor tragedia de su vida. Su humildad y amabilidad atraía la simpatía de quienes lo rodeaban y se les acercaba”. 

Destacó también que su fe inquebrantable a Jesús Sacramentado logró que muchos ateos y judíos se convirtieran. “En medio de sus sufrimientos todo lo ofrecía por la santificación de los sacerdotes a quienes amaba como a su propia vida”, agregó.

El fatídico final llegó el 6 de septiembre, cuando doce hermanos cartujos y unos veinte prisioneros fueron fusilados a la orilla de la carretera, en los alrededores de Massa, en Monte Magno. Con voz resquebrajada reiteró: “allí murió el único venezolano mártir que fue asesinado en la Segunda Guerra Mundial por defender la existencia”.

La historiadora indicó que la identificación de los cadáveres fue fatigosa y muy dura porque los cuerpos de los fusilados fueron enterrados en fosas comunes en toda la región de Toscana. En enero de 1947 son identificados los restos de monseñor Montes de Oca, a través de estudios de ADN, de su dentadura con el cráneo y los huesos de la cadera. Con algo de sorpresa comentó que entre los restos del “Obispo mártir”, encontraron una hojita de su breviario, y una placa con el número 13 que correspondía con la celda habitada por el hermano Bernardo María, en La Cartuja.

El 11 de junio de 1947 llegó a La Guaira un barco que trajo los restos de monseñor Montes de Oca, siendo recibido por representantes del clero y diversos sectores de la vida nacional. El 13 de ese mismo mes fueron trasladados a Valencia, y llevado en hombros por la población hasta la Catedral Metropolitana donde fue sepultado en el baptisterio. 

La presidenta de la fundación aspira que en su beatificación, el cuerpo de Monseñor Salvador Montes de Oca, sea enterrado en la capilla del Santísimo Sacramento del Altar como era su sueño y su devoción de toda la vida.



OBSERVACIÓN: A este trabajo se le hizo una corrección en la fecha de muerte de Fray Bernardo María (Monseñor Montes de Oca) ya que fue el 6 de septiembre de 1944, y no el 10 como equivocadamente se había escrito originalmente. Gracias.