lunes, 30 de julio de 2018

Venezuela: La Iglesia “se pone en los zapatos” de las enfermeras


El presbítero abogado Saúl Ron Braasch, vicario de la comisión de justicia y paz; y el Pedro Pablo Aguilar, de la comisión de medios atendieron a los líderes del sector salud frente a la CEV.
El cardenal Porras creará una comisión para reunirse con el gremio de la salud, buscar las vías de mediación con el Gobierno y resolver la crisis de salud que afecta a los venezolanos


Jul 30, 2018

El cardenal Baltazar Porras, desde su instalación como Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Caracas, manifestó su cercanía al “inmenso escenario del mundo sanitario, médicos, enfermeras y servidores públicos”. Aseguró que “su clamor al cielo se escucha con desesperación por estos días en nuestras calles, y que aun devengando sueldos insuficientes siguen prestando su servicio lleno de ternura y compasión”.
No pudo ser menos acertado. Un día después, líderes sociales y representantes del gremio sanitario del país, se apostaron frente a la sede de la Conferencia Episcopal Venezolana, en Caracas, solicitando la mediación de la Iglesia en el conflicto que mantienen desde hace más de un mes con el gobierno de Nicolás Maduro.

“El sueldo no me alcanza para nada”

Esther Martínez, una enfermera con más de 20 años de servicio en el hospital de El Algodonal de Caracas, se encontraba entre los manifestantes que llegaron a la CEV el 25 de julio. 
Es uno de los rostros concretos que sufren la terrible realidad venezolana; una crisis que también golpea a quienes se formaron para salvar vidas como son los médicos, enfermeras, bioanalistas, técnicos y demás trabajadores de la salud.
 Reclamamos un salario digno que nos permita comprar comida, educar a nuestros hijos y comprar los medicamentos porque también enfermamos”, dijo en conversación para Aleteia. 
“Soy licenciada en enfermería y tengo cursos y posgrados, pero mi sueldo mensual no llega a dos millones de bolívares (menos de 2 dólares americanos al cambio paralelo) que no me alcanzan para nada”, expresó con voz entrecortada.
Otra enfermera llegó ataviada con una banda blanca que le cruzaba el pecho caracterizándola como “Miss Necesidades”; además, en su cabeza, en lugar del gorro sanitario llevó un cartón de huevos vacíos, simbolizando que este alimento vale más (Bs 5.600.000,00) que el salario mínimo recibido por un trabajador venezolano.
Sus zapatos estaban forrados con el cartón utilizado por el Gobierno de Maduro para distribuir las “cajas de comida” CLAP. “Nosotras tenemos dignidad, valemos más que una mísera e incompleta caja de alimentos que es con lo que el gobierno quiere que silenciemos nuestras exigencias”, dijo. “Hasta ahora es el único ofrecimiento recibido”.

Porras se reunirá con gremio de la salud

Los manifestantes fueron atendidos a las puertas de la CEV por el presbítero abogado Saúl Ron Braasch, vicario de la comisión de justicia y paz; y los también sacerdotes Pedro Pablo Aguilar, de medios de comunicación, y Rivelino Cáceres, sub secretario del Episcopado. Los consagrados recibieron un documento donde el sector de la salud expresa la realidad que ha motivado la grave situación laboral y salarial.
“La Conferencia Episcopal reafirma el acompañamiento y el apoyo a la crisis del sector salud”, indicó el padre Ron Braasch en diálogo con los líderes gremiales. “Vamos a seguir haciendo recorridos a los hospitales. Lo que se está viviendo es una gran calamidad”, especificó el sacerdote ante los medios de comunicación.
Adicional a las conversaciones, el cardenal Baltazar Porras estableció contacto vía telefónica con los sacerdotes y algunos de los dirigentes de la salud, y les hizo conocer su solidaridad e intenciones de mediación, informaron los representantes de la CEV.
El cardenal Porras manda a decirles que cuentan con él y con el apoyo de los obispos auxiliares de Caracas y espera reunirse con ustedes también de una manera personal para poder trabajar”, aseguraron en la CEV. “Será una posible mediación de la iglesia para resolver el conflicto que afecta a los trabajadores y a los pacientes en general. Queremos ponernos en los zapatos de la gente” añadieron otras fuentes.
Pero el gremio de la salud y los pacientes siguen apretando al Gobierno venezolano. Para el 30 de julio, además de las protestas en todos los centros hospitalarios del país, convocaron a una concentración en la sede de la Organización Panamericana de la Salud en Caracas.  Igualmente, las organizaciones que agrupan a los enfermos crónicos (parkinson, cáncer, acromegalia y trasplantados), convocaron en la misma fecha a una concentración y caminata, desde la Plaza Francia de Altamira hasta la sede del PNUD.

martes, 24 de julio de 2018

Cardenal Porras se comprometió a escuchar el clamor de los pobres y excluidos



Al asumir como Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Caracas, se comprometió a escuchar, atender los clamores, necesidades y expectativas del pueblo, especialmente de los más pobres y excluidos

Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic
Caracas, 24 de julio de 2018

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El cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo, envió un mensaje lleno de solidaridad y esperanza “a todos los que sufren enfermedades y carencias” en Venezuela. “A los privados de libertad que sobreviven en condiciones infrahumanas, a sus familiares, a los que han tenido que emigrar rompiendo los afectos y la querencia familiar, a los abatidos por la desesperanza, a los marginados y excluidos, sentimos profundamente resonar en nuestros corazones los gemidos y lamentos, que encuentran eco en nosotros, lo que nos obliga a asemejarnos más y más a Jesús sufriente en la cruz”.

Así lo expresó este 24 de julio, durante la misa que presidió en la iglesia Nuestra Señora de La Chiquinquirá de La Florida, con motivo de su toma de posesión como Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Caracas, en la que estuvo acompañado del episcopado venezolano, sus obispos auxiliares, religiosas, religiosos, el clero capitalino y una alegre feligresía que abarrotó el templo desde muy temprano.

“Junto a ustedes está el inmenso escenario del mundo sanitario, médicos, enfermeras y servidores públicos, su clamor al cielo se escucha con desesperación por estos días en nuestras calles, y que aun devengando sueldos insuficientes siguen prestando su servicio lleno de ternura y compasión. Reciban nuestra cercanía afectiva y el servicio samaritano de la comunidad eclesial”, expresó en los saludos hacia el final de la misa.

Fundido en abrazos con el pueblo de Dios



Eran las 10 y 7 de la mañana, cuando llegó al inmenso templo asistido por monseñor Adán Ramírez Ortiz, canciller de la curia arquidiocesana; monseñor Henry William Padilla, párroco de la Basílica Santa Teresa; y siendo recibido por el párroco de la Chiquinquirá, franciscano Fray Luis Antonio Salazar.

Besó un Cristo como símbolo de respeto a este recinto religioso, y poco a poco se fue desplazando por la nave central saludando efusivamente a la feligresía; luego pasó por las demás naves de la iglesia. El cariño de la gente lo sintió de inmediato fundiéndose con algunos de ellos en prolongados abrazos. “Muchas gracias”, les decía al recibir la expresión: “¡Bienvenido Cardenal Porras!”. 

Luego se acercó al altar donde se encuentra el Santísimo Sacramento e hizo oraciones por la paz de Venezuela y su labor pastoral.

El coro de la parroquia San Benito, dejaba escuchar sus cantos para comenzar a la ceremonia religiosa. Durante la homilía, Baltazar Porras dijo que el inicio de su labor pastoral en Caracas coincide con el natalicio del Libertador Simón Bolívar que resalta los valores de libertad de una Nación que hoy vive una de sus peores crisis.

Evangelización y promoción humana

Cardenal Porras junto al Cardenal Urosa y monseñor Jesús González de Zárate.
“Lo primero que quiero hacer es escuchar y atender los clamores, necesidades, expectativas del pueblo, oír a los agentes pastorales, sacerdotes, religiosos, laicos que han llevado y llevan el trabajo evangelizador, de asistencia social y promoción humana; estar atento a las muchas urgencias y propuestas de instituciones públicas y privadas cuyas opiniones representan y tienen eco en Caracas y en el país”, dijo.

“Me pongo a disposición de todos, dispuesto a ser discípulo misionero, especialmente de los más pobres y excluidos de la sociedad”, expresó emocionado. Igualmente, lamentó la situación difícil por la cual atraviesan los venezolanos ante el crecimiento desmesurado de la pobreza, como consecuencia de la gestión gubernamental que “ostenta el poder sin escrúpulos”.

Convocó a la feligresía que lo escuchaba atentamente, a no quedarse sólo en las palabras, sino en los testimonios que predica la Santa Palabra “de amarnos los unos a los otros como Dios nos ha amado”, “a vivir en esperanza ante tanto caos”.

Afirmó además, que “la tarea que tenemos por delante es de todos, de allí la necesidad de tener corazones humanizados contra la desesperanza, a reforzar los valores, las virtudes de la reconciliación de la población herida ante tantos desmanes de quienes dirigen el país”. Instó a los jóvenes a “no desesperarse” y perder la alegría que los caracteriza. “Ustedes son nuestro futuro y queremos acompañarlos y apoyarlos”.

Tuvo palabras de agradecimiento al mundo intelectual y de la cultura, y los aupó a no desmayar en sus investigaciones. En ese sentido, saludó a los empresarios, y los conminó a seguir produciendo bienes y servicios en pro del desarrollo venezolano. De la misma manera, hizo referencia a la situación de los trabajadores del país y la precariedad en el poder adquisitivo que devengan. Los invitó a seguir luchando por sus reivindicaciones socio económicas.

Mujeres son el rostro suficiente de Venezuela

 Porras también expresó bendiciones para las mujeres venezolanas a las cuales consideró “los rostros sufrientes”, el sostén  de las familias  y que “son nuestras reservas”. Precisamente, una de estas mujeres que asistió a la investidura del Administrador Apostólico fue la señora Yamile Rojas Saleh, la madre del preso político Lorent Saleh, detenido injustamente por el gobierno.

El Purpurado destacó que las mujeres venezolanas han sido las primeras en subir a los altares, como las Madres María de San José, Candelaria de San José y Carmen Rendiles. Alabó la labor de los religiosos venezolanos por su servicio al prójimo, y los invitó a unirse más a la vocación de trabajo por los más necesitados. 

El Cardenal Porras elevó plegarias hacia los obispos nicaragüenses para que encuentren una salida pacífica a la crisis en su Nación, generando un aplauso que se prolongó al menos dos minutos.

Expresó un cordial saludo a los pobladores de El Calabozo (estado Guárico), y entre risas afirmó que para ellos sigo siendo “el padre Porras”. También saludó a las comunidades de Mérida y Caracas, “sitios donde he vivido”, e invitó a los venezolanos en general, a luchar contra el egoísmo, y lograr vivir en paz sin violencia.

Cabe resaltar que antes de la Misa, el Arzobispo Emérito de Caracas, Cardenal Jorge Urosa Savino, expresó la bienvenida al nuevo Administrador Apostólico de la Arquidiócesis,  y le deseó éxito en su nuevo cargo pastoral.



LA FRASE: "Intentaré, por tanto, con la ayuda de todos y cada uno, no defraudar la confianza depositada en mí por el Santo Padre. Una primera actitud es la que nos señala San Agustín: “para ustedes soy el obispo, con ustedes soy el cristiano”, aquél es el oficio, éste la gracia". Baltazar Porras.

El Cardenal Porras fue recibido con alegría y hermandad por el Clero de Caracas



El Administrador Apostólico de Caracas, presidirá este martes, 24 de julio, a las 10:30 am, en la Iglesia la Chiquinquirá, la misa de instalación con toda la feligresía y el clero capitalino

Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic
Caracas, 24 de julio de 2018
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el Cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo, fue recibido este 23 de julio por el Clero Capitalino d Caracas, en su condición de Administrador Apostólico recién designado por el Papa Francisco. Fue un encuentro cordial en el que la nueva autoridad de la iglesia metropolitana, compartió con los sacerdotes, religiosos y religiosas que se dieron cita en la parroquia San Benito, iniciando con una oración ante el Santísimo Sacramento.

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Correspondió a Monseñor Henry William Padilla dar el mensaje de bienvenida en nombre del presbiterio de Caracas. 

Luego, monseñor José Trinidad Fernández, obispo auxiliar y secretario general de la CEV, dio a conocer la realidad en cifras de la Arquidiócesis en la que se cuenta con 118 parroquias, y en la que se han emprendido varios proyectos de evangelización y solidaridad, en los diferentes arciprestazgos.

Monseñor Tulio Ramírez también tuvo palabras de bienvenida para este hijo de Caracas que vuelve a su terruño natal, luego de haber trabajado en el llano y en los andes venezolanos, además de las responsabilidades que le han sido asignadas tanto en América Latina como en la Iglesia Universal.

Tulio Ramírez recordó que el Cardenal Porras ya comenzó su trabajo pastoral al visitar el pasado domingo 22 de julio, junto a Monseñor Jesús González de Zárate, a la comunidad de Plan de Manzano, una de las últimas actividades realizadas en Caracas por el nuevo Arzobispo de Cumaná que tomará posesión en agosto.

La intervención del Cardenal Porras dejó claro que en esta administración el interés estará en continuar impulsando las iniciativas de los años anteriores, pero sumando otras ideas para renovar en toda la iglesia caraqueña el mensaje de Jesucristo. Será un trabajo de acercamiento y mayor compromiso hacia la gente, especialmente los más necesitados. 

La palabra servicio fue una de las constantes en el mensaje del también Arzobispo de Mérida.  

Desde este inicio de trabajo con el clero caraqueño, Porras ha querido consultar a todos sus integrantes y para ello entregó un instrumento de consulta con dos preguntas: la primera, con la intención de conocer dos o tres prioridades pastorales que sean consideradas de urgencia para ser implementadas en la Iglesia caraqueña o que requieran ser potenciadas. 

La segunda, es la consideración de cinco personas: sacerdotes, religiosos, religiosas o laicos que estimen sean aptos para un determinado oficio arquidiocesano: catequesis, pastoral familiar, pastoral juvenil, etcétera...

Los sacerdotes saludaron la presencia del Cardenal Porras y expresaron sus inquietudes pero también dieron a conocer los trabajos que están realizando, de lo cual fue tomando apuntes detalladamente. 

El Cardenal Urosa también asistió y expresó su alegría hacia su amigo y ex compañero de estudios en el seminario.






jueves, 19 de julio de 2018

Monseñor Alfonso de Jesús Alfonzo Vaz partió a la Casa Celestial


Era natural de Caracas y tenía 101 años de edad. Sobrevivió a 8 Papas, 7 arzobispos de Caracas y 20 presidentes de Venezuela

Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic
Caracas, 19 de julio de 2018

Monseñor Alfonso de Jesús Alfonzo Vaz nació en Caracas el 12 de junio de 1917 y su fallecimiento se conoció la tarde de este 19 de julio. 

Dedicó buena parte de su vida al trabajo pastoral y social, además de la investigación histórica. Fue director espiritual y profesor de muchos sacerdotes.

Su intenso compromiso con los más necesitados lo llevó a fundar Ciudad de los Muchachos en Guarenas, estado Miranda, una obra social y educativa para niños de escasos recursos, que además contó con el apoyo de Fe y Alegría.

En 1999 escribió el libro “Bolívar Católico”, dejando evidencia del respeto y admiración que sintió por el Libertador. En diciembre de 2016 lo entrevistamos para el portal católico Aleteia, trabajo que a continuación se reproduce. Paz a sus restos.
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Monseñor Alfonso de Jesús Alfonzo Vaz: "Simón Bolívar fue un católico practicante"





“Simón Bolívar fue un católico practicante como ninguno. Existe documentación completa no solo de su bautismo, confirmación y matrimonio, sino también de su constante invocación a Dios y del respeto a la Iglesia y al Papa, así como de sus actos de piedad. No dejaba las misas los domingos, y cuando iba a las campañas por la Independencia, llevaba un capellán”.

Así se expresa monseñor Alfonso de Jesús Alfonzo Vaz, quien nació en Caracas el 12 de junio de 1917, es decir, cuenta con 99 años y más de seis meses de vida, buena parte de la misma dedicada al trabajo pastoral y social, además de la investigación histórica.

En 1999 escribió el libro “Bolívar Católico”, dejando evidencia del respeto y admiración que siente por el Libertador, que este 17 de diciembre de 2016, conmemora 186 años de su muerte. 

Al Libertador se le conoce más por su proeza independentista, por ser un buen bailarín pero no por la fortaleza de su fe cristiana”, comentó para Aleteia, durante un encuentro facilitado por el padre Juan Manuel Fernández, quien asiste al anciano sacerdote.

Respecto a Simón Bolívar dijo que “en sus primeros meses de viudo, quiso conocer cómo era la masonería, y esto ha sido aprovechado por sus detractores y por quienes no lo han estudiado a profundidad o lo desconocen, con la intención de desacreditarlo en su fe”.

Enfatizó que luego de estudiar por muchos años los documentos relacionados con su vida y obra, “hoy puedo decir con total claridad que el Libertador no fue masón ni practicante de cualquier rito o creencia que no fuera la religión católica”.

Informó que incorporará a la obra, “algunas cosas nuevas que he encontrado” y dará mejor forma a las investigaciones allí contenidas. “Con motivo de arribar a mis cien años, Dios mediante, estoy esperanzado en que esto será un aporte positivo para el país”, apuntó.

La profanación en tiempos de Chávez

Precisamente, uno de los temas que desea incorporar tiene que ver con la exhumación de los restos del Libertador Simón Bolívar en julio de 2010, promovida por el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, acción que fue considerada por este insigne sacerdote como una “vulgar profanación” en la que se practicaron ritos de la santería cubana.

No había necesidad de profanar los restos de Simón Bolívar una vez que fueron trasladados al Panteón Nacional, porque el informe que presentó el doctor Alejandro Próspero Réverend como consecuencia de la autopsia que le realizó después de su muerte en 1830, y recogido en ‘Bolívar Católico’, explica claramente las razones de su fallecimiento: ¡tuberculosis! No fue envenenado ni habían otras causas”, alegó el sacerdote. 

“Estoy convencido que El Libertador hubiese rechazado la profanación de su cuerpo tal como fue cometida por el presidente Chávez, porque fue llevada a cabo con el mayor de los secretos y por personas practicantes de la santería cubana, babalaos y otros personajes con fines inconfesables pero claramente teñida de intenciones nada santas”, añadió.

Bolívar, ¿Incrédulo o creyente?
La afición de monseñor Alfonso Alfonzo Vaz por la obra del Libertador no es nueva, prácticamente comenzó en su etapa de adolescente. 

Con gran orgullo comentó que sus investigaciones iniciales le depararon una gran sorpresa: era familiar de Simón Bolívar.

“Un día yo le dije a mi papá que quería escribir sobre la vida de Bolívar”, reveló durante la conversación. “Mi abuela que tu conociste (Begoña de la Torre Blanco) era prima de Concepción Palacios y Blanco, la madre del Libertador”, le dijo a su progenitor en aquella ocasión. 

Es decir, yo soy familiar de Bolívar por mi línea materna”, acotó con una pícara sonrisa y agitando un ejemplar de ‘Bolívar Católico’ entre sus arrugadas manos.

Monseñor Alfonso de Jesús Alfonzo Vaz junto a un grupo de familiares que frecuentemente lo visitan en la Casa Sacerdotal de la Arquidiócesis de Caracas.
De hecho, el árbol genealógico que adorna la sala donde le atienden en la Casa Sacerdotal, muestra no solo muestra los vínculos que le unen a Bolívar sino también al Mariscal Sucre con alcance hasta El Cid Campeador y otras figuras del mundo político, religioso y militar. 

De manera que el interés por conocer más de Simón Bolívar fue creciendo mientras fortalecía su vocación sacerdotal con apoyo del noveno arzobispo de Caracas, Felipe Rincón González (1916-1946), reveló más adelante. La ordenación sacerdotal de Alfonso de Jesús Alfonzo Vaz se produce el 23 de marzo de 1940, en Roma, al calor de la II Guerra Mundial.

Explicó que realizó otras publicaciones como Religiosidad del Libertador, entre 1960 y 1970; y la tesis:‘Bolívar, ¿incrédulo o creyente?’, que en 1984, le hizo merecedor del primer premio en un concurso del Banco Lara. “Ese libro antecedió a ‘Bolívar Católico’, el cual hice luego para ampliar el conocimiento de la fe del Libertador”, señaló.

Precisó que durante sus primeras investigaciones le llamó mucho la atención el matrimonio de Simón Bolívar con María Teresa del Toro y Alaysa, realizado en Madrid el 26 de mayo de 1802. - ¿Por qué le llamó la atención este episodio?, se le requirió al investigador. - “Porque él era muy joven. Él tenía 19 años y ella 22, por lo cual hubo que pedir una dispensa al Papa Pío VII, así como a su tío Esteban. Eso está recogido en el libro”, respondió.

La curiosidad por la masonería

Pero el matrimonio de Simón Bolívar duró apenas ocho meses y tras la muerte de su esposa, el 22 de enero 1803, el futuro Libertador de América se hundió en  un profundo pesar que desde Caracas lo hizo regresar a Europa a finales de ese año, explica monseñor Alfonzo Vaz.

Narró que para conocer de manera más amplia sobre este episodio consultó a monseñor Nicolás Eugenio Navarro Ortega, quien fue deán del archivo del cabildo eclesiástico de Caracas entre 1913 y 1960. “Monseñor Navarro me quiso muchísimo y era también un gran admirador de Bolívar. Un día me dijo: Sí, yo escribí un libro sobre La cristiana muerte del Libertador, porque decían que era masón”, refirió el investigador.

Prosiguió relatando que “Simón Bolívar retornó a Europa para mitigar su dolor. “Allí se encontró conFrancisco de Miranda, Simón Rodríguez y Alejandro de Humboldt, entre otros, quienes le invitaron a meterse en la masonería ‘porque estamos conspirando contra el gobierno’, y en la masonería hay secretos que no se pueden divulgar como este”.

Citando el libro Diario de Bucaramanga del edecán del libertador, Luis Perú de Lacroix, del 11 de mayo de 1828, comentó acerca de una pregunta que este le hiciera a Bolívar sobre la masonería: “¿Es verdad que su excelencia fue masón?”.

Según parafraseó el sacerdote caraqueño, Bolívar habría respondido: “Es verdad yo me inscribí en la masonería pensando que podía servirme para mis ideas por la independencia, pero pronto me salí de ahí porque encontré unos pocos ilusos, bastantes ignorantes y muchísimos necios que juegan con intereses que no conocen”.

La Patena de Oro de Bolivia

El Cardenal Jorge Urosa Savino saluda a monseñor Alfonso de Jesús Alfonzo Vaz, durante una celebración del año 2015, en la Catedral Metropolitana de Caracas.
Otro episodio que monseñor Alfonso de Jesús Alfonzo Vaz ha investigado para corroborar la fe de Simón Bolívar, fue el desprendimiento de un regalo que le hicieron en Bolivia, en junio de 1825, durante su encuentro con el Mariscal Antonio José de Sucre. 

Cuando llegó a Bolivia le hicieron un recibimiento apoteósico. El Gobernador le dio las llaves de la ciudad, hechas totalmente en oro macizo”, comentó detallando el acontecimiento.

“Al terminar la fiesta, Bolívar llamó al capellán de nombre Fraile Torres, y le dijo: esto es para Usted, fraile. Mande a hacer una Patena para que se recuerde de mi durante la celebración del Sacrificio de Nuestro Señor”, contó.

“¿Era o no era católico, eh?”, preguntó con gran entusiasmo al redactor tras considerar que su premisa era certera y quedaba demostrada con este suceso de la historia bolivariana.

Alfonzo Vaz conoció al mártir Montes de Oca

Retomando un poco de su propia vida, monseñor Alfonso de Jesús Alfonzo Vaz habló de aquellos años en los que recibió su formación en la Universidad Gregoriana de Roma. 

Tuvo la oportunidad de conocer de cerca a monseñor Salvador Montes de Oca, el segundo obispo de Valencia e “insigne mártir de la libertad y la caridad”, hoy en camino a los altares.

Comentó que “el obispo había sido expulsado de Venezuela el 11 de octubre de 1929 por Juan Vicente Gómez pero al poco tiempo regresó al país y al cabo de unos pocos años vuelve salir para entregarse a la vida contemplativa. Luego ingresa a la Orden de los Cartujos, en Italia”.

“El 7 de septiembre fue fusilado por los nazis alemanes junto a varios monjes, en la región de Toscana, Italia, por dar refugio a perseguidos políticos. Yo reconocí su breviario cuando el cuerpo era inspeccionado en la fosa común por los enviados especiales de Venezuela”, dijo.

Con jocosidad dijo que ha sobrevivido a 8 Papas, 7 arzobispos de Caracas y 20 presidentes de Venezuela. “Así lo ha querido Dios”, esbozó con alegría. “El décimo arzobispo de Caracas, Lucas Guillermo Castillo (1946-1955) fue muy amigo de mi familia. Tenía una granja en Guiripa, estado Aragua, y mi hermano de profesión veterinario trabajó con él”, rememoró.

Respecto a José Humberto Quintero (1960-1980), primer cardenal venezolano y duodécimo arzobispo de Caracas, dijo lo siguiente: “Fue un segundo padre para mí. Me contó muchas veces cómo fue su vida y lo recuerdo como un gran sacerdote y un excelente bolivariano”.  

Rezar para salir del abismo

Más recientemente, Alfonzo Vaz se declaró muy amigo del cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo y considera que cumplirá una misión más allá de las fronteras de Venezuela. “Considero que su designación es merecida”, dijo respecto al arzobispo de Mérida.

Comentó que el día de su creación como Cardenal notó al Papa Francisco decirle algo al oído, por lo cual Baltazar Porras salió con un profundo sentimiento, según su apreciación. “Yo me temo que ese nombramiento es para subirlo un poco más, para darle otras responsabilidades y dejarlo trabajando fuera de Venezuela”, adujo el sacerdote.

Es de resaltar que a sus casi cien años de vida, monseñor Alfonso de Jesús Alfonzo Vaz, cumple con su participación diaria en la santa misa, el rezo del Santo Rosario y se confiesa todos los viernes. “Hay que estar preparado para cuando Dios lo quiera”, repite aconsejando a sus hermanos consagrados en la Casa Sacerdotal de Caracas.

Finalmente, respecto a Venezuela, considera que “el país y todos nosotros estamos en un abismo. Por eso tenemos que rezar mucho a Dios y la Virgen para salir de allí”.

Monseñor Alfonso de Jesús Alfonzo Vaz fue el fundador de la Ciudad de los Muchachos en Guarenas, estado Miranda, una obra social educativa para niños de escasos recursos, que además contó con el apoyo de Fe y Alegría.