viernes, 29 de marzo de 2019

Apagón Venezuela: Impactantes imágenes del Metro de Caracas en tinieblas

Venezuela ha sufrido en las últimas semanas grandes apagones que, según algunas voces especializadas, son consecuencia de la falta de mantenimiento y la reposición de equipos obsoletos en el sistema hidroeléctrico de El Guri (estado Bolívar), una de las grandes obras del que fue considerado un rico país petrolero, pero cuya crisis social, económica y política actual, ha generado también deterioro en los servicios públicos.
El Guri fue llamado en sus inicios como represa “Raúl Leoni”, en honor al segundo presidente del período democrático. Comenzó a funcionar parcialmente en 1968, culminando sus obras en 1976, según reportes históricos consultados. En 2006 fue renombrada Central Hidroeléctrica “Simón Bolívar”, por ese afán del presidente Hugo Chávez de cambiarle nombre a las obras no nacidas en su gestión, y que asumía como propias renombrando según su ideario “bolivariano” y el “socialismo del siglo XXI”.
Comercialmente el Guri inicia sus funciones en 1978, siendo considerada la segunda central hidroeléctrica más grande de América y la cuarta del mundo. Desde 2011, durante la gestión de Chávez, Venezuela vendía energía eléctrica a Brasil, aunque simultáneamente compraba a Colombia para “energizar” al occidente del país. En esencia, la misión del Guri es llevar energía eléctrica a todo el país, a los servicios públicos como hospitales, escuelas y también al transporte masivo, entre otros.
Uno de estos servicios que alimenta su funcionamiento con la energía proveniente del Guri es el Metro de Caracas. Fue inaugurado en enero de 1983 e identificado con valores ciudadanos. Ofrecía a sus usuarios “rapidez, seguridad y confort”; toda una novedad que involucró a los caraqueños en la llamada “Cultura del Metro”.

Atrapados en el Metro

Jose Cohen
Este 23 de marzo, a las 5 de la tarde aproximadamente, el segundo apagón que en este mes afectó a Venezuela, permitió vivir a miles de usuarios del Metro de Caracas, lo que la oscuridad y el pánico puedan generan debajo de la tierra. Aleteia constató a través del reportero gráfico José Cohén el sufrimiento por el que pasaron estos pasajeros para poder salir de los vagones donde quedaron atrapados sin aire y sin luz.
Las personas estaban apretujadas en los vagones, solamente iluminadas con algunos celulares o los centellazos del flash del reportero. Con sus propias manos abrieron las puertas automáticas que quedaron herméticamente cerradas al cortarse la electricidad.
“Todo era gritos de desesperación y un calor agobiante que nos hacía sudar”, indicó Cohén. “Era preocupante escuchar los llantos de los niños y el dolor de algunos enfermos que viajaban en esa infortunada hora en el Metro de Caracas, haciendo más dantesca la experiencia de estar atrapados bajo el suelo”, narraba.
El ambiente también se caracterizaba “por el temor a sufrir la agresión de algún delincuente, o que te robaran, teniendo en cuenta que en medio de tanta gente no sabes con quien viajas”. Había poco personal capacitado para prestar los primeros auxilios a los desmayados o iluminar los rieles por donde caminaban los afectados.
Fuera del Metro, las calles de Caracas estaban repletas de ciudadanos sin encontrar transporte para irse a sus hogares. Algunos que viajarían a las ciudades satélites: Guarenas, Guatire, Los Teques, La Guaira o hacia Los Valles del Tuy, llegaron al día siguiente, todavía sin electricidad. Por supuesto, las “malas noticias” solo llegaban vía vox popule, porque el apagón “tumbó” las señales de las telecomunicaciones.
Más imágenes del infierno aquí (hacer click en galería): 

No es la primera vez

“No es la primera vez que esto ocurre”, le decía un usuario a José Cohén, quien recogía para la posteridad las imágenes de esta amarga experiencia dentro del Metro. Desde hace tres lustros el servicio eléctrico ha decaído notablemente en Venezuela por la sequía, el alto consumo o el saboteo, según “los caprichos de las autoridades”.
Con varios apagones durante el mes de marzo, el servicio de electricidad sigue interrumpiéndose y son más los ratos de espera a que “llegue la luz”, al tiempo que este dura. Las secuelas están a la vista: se acrecienta la falta del agua potable, y en los hospitales públicos y privados, todavía hacen balances de los enfermos que allí murieron víctimas del apagón. Maduro habla de “saboteo”, “francotiradores” y “actos terroristas” pero la gente no le cree; antes bien, piensan que “es su incapacidad”.

martes, 26 de marzo de 2019

Venezuela: El preso político que muere pidiendo la libertad de sus compañeros


Mar 26, 2019
“Buenos días, señor fiscal. Ante todo, espero que todo esté bien. Yo lo invito a que se acerque aquí donde estoy hospitalizado para que vea mis condiciones de salud. Yo necesito de mi parte, de Elwin Mendoza, de mi corazón, ayude a esos muchachos que quedan allí. Ayúdelos, que ya ellos recibieron ese castigo. Suéltelos, por favor”.
Esta fue la desespera petición del preso político Elwin Mendoza, dirigida al fiscal general, Tareck William Saab, pocas horas antes de su fallecimiento ocurrida en la madrugada de este lunes 25 de marzo, en el hospital general “Doctor Adolfo D´Empaire” de Cabimas, estado Zulia (Venezuela), donde fue llevado a última hora, luego de varias negativas por parte de jueces y militares que lo mantenían detenido desde el 23 de febrero de este año.
Elwin Mendoza contaba con 34 años de edad y era coordinador parroquial del partido Voluntad Popular en Cabimas, donde “fue detenido de manera arbitraria junto a 14 ciudadanos más”, confirmó en una rueda de prensa la diputada a la Asamblea Nacional Adriana Pichardo. 
ELWIN MENDOZA
Captura Video Twitter
Necesitaba ser operado con urgencia”, dijo, asegurando que su situación empeoró en la reclusión al contraer otras enfermedades.
“La defensa hizo los trámites correspondientes para que fuese atendido, sin embargo, la jueza militar 18, capitana Osmailin Colina, quien llevaba el caso, no emitió la medida, hasta hace una semana, cuando su condición de salud estaba totalmente deteriorada, hecho que llevó al fallecimiento de Mendoza”.

¿Quiénes son los responsables?

Por su parte la diputada Desirée Barbosa, fue más allá y nombró a los presuntos responsables de la muerte de Elwin Mendoza:
“El juez militar 18 en funciones de Control, capitán Osmailin Colina, la fiscal militar 20; la primera teniente Claudia Ampueda; el comandante del Destacamento 113 con sede en Cabimas, teniente coronel Jerry Camacaro; y el comandante de la primera compañía del Destacamento 113 de la Fuerza Armada Nacional en Cabimas, capitán Doménico Falone Piña, quienes estuvieron a cargo de la detención y el proceso”, dijo.
Precisó que Mendoza falleció a consecuencia de una insuficiencia respiratoria aguda, tuberculosis pulmonar en estudio y neumonía bilateral, presuntamente contraída en los calabozos del Comando de la Guardia Nacional del estado Zulia.
Entretanto, María Antonieta Torres, abogada y defensora judicial de Mendoza, puntualizó que el joven murió un mes después del ilegal encarcelamiento que ordenó el Tribunal Militar a 14 ciudadanos por protestar. 
“A Mendoza le fue revisada la medida de privativa de libertad por el Tribunal Militar el pasado 14 de marzo, por las condiciones de salud en las que se encontraba”, indicó.
Comentó que el joven político estuvo recluido aproximadamente 20 días en un calabozo insalubre y hacinado, donde se presume contrajo la enfermedad. “Su condición era grave y requería estar hospitalizado en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), pero esto no fue posible porque el hospital general “Doctor Adolfo D´Empaire” de Cabimas no está prestando el servicio y en diferentes clínicas se negaron a recibirlo por su diagnóstico”, explicó la abogada Torres.

Libertad para los demás jóvenes

@GuardianCatolic
Para Adriana Pichardo éste caso deber ser denunciado como un nuevo crimen de lesa humanidad. “Es cruel, inhumano y criminal lo que ocurrió con nuestro dirigente”, dijo con pesar. “Él, hasta en su último aliento, pidió por la libertad de sus compañeros detenidos”, acotó la activista por los derechos humanos.
Finalmente, aseguró que los demás jóvenes detenidos junto a Elwin Mendoza, “corren peligro debido al contagio del virus de tuberculosis”. 
En consecuencia, la petición de la diputada Adriana Pichardo, no dejó de ser contundente: “¡Exigimos libertad plena al resto de los detenidos, justicia y respeto de los Derechos Humanos en Venezuela!”.

lunes, 25 de marzo de 2019

“¿Por qué está pasando esto en Venezuela?”, pregunta el “tercero a bordo” del Vaticano


Mar 25, 2019
Con un mensaje centrado en la rectificación y la vuelta a Dios en este tiempo de Cuaresma, pero también con una mirada en la realidad venezolana, monseñor Edgar Peña Parra, Sustituto de la Secretaria de Estado del Vaticano, presidió una misa este domingo 24 de marzo, en la Basílica San Pedro, donde compartió con 27 sacerdotes y 5 seminaristas venezolanos que cumplen actividades pastorales y académicas en Roma.
La iniciativa surgió del “tercero a bordo” del Vaticano, quien quiso compartir con sus compatriotas venezolanos, para conocer las experiencias de cada uno de ellos y motivarles en las distintas actividades que cumplen. Aleteia conoció que al encuentro asistieron 27 sacerdotes y 5 seminaristas de distintas diócesis de Venezuela.
Monseñor Peña Parra motivó a no ver con desdén la situación del país bolivariano. De hecho, en el sonido de la homilía enviado a este medio, entre las interrogantes del mensaje, se escucha claramente la preocupación expresada por su país de origen, “¿Por qué está pasando esto en Venezuela?”, dijo. Se trata de una clara alusión a la situación de crisis por la que atraviesa la nación suramericana, y que va en sintonía con las preocupaciones del papa Francisco y del cardenal Pietro Parolin.

“La iglesia está preocupada por Venezuela”

Hace pocos días, la revista Cambio 16 de Colombia, en un amplio trabajo citó al cardenal Parolin quien en sus palabras recordó al Santo Padre en sus reiteradas expresiones de preocupación por Venezuela. 
La Iglesia está preocupada, ante todo, por el sufrimiento de los ciudadanos a causa de una innegable coyuntura humanitaria, y está tratando de ayudar a aliviarla”, dice Parolin al medio colombiano.
La iglesia venezolana también se ha solidarizado con quienes sufren las violaciones de sus derechos humanos. El pasado 22 de marzo, la comisión de justicia y paz de la Conferencia Episcopal Venezolana, rechazó la detención del ciudadano Roberto Marrero, jefe del despacho del “presidente interino” Juan Guaidó, así como el allanamiento de la residencia del diputado a la Asamblea Nacional, Sergio Vergara.
“Esta instancia eclesial lamenta estas violaciones, y las denuncia ante los organismos pertinentes para que ejerzan y cumplan con las atribuciones que la constitución y las leyes le confieren, a fin de restablecer los derechos vulnerados a estos ciudadanos”, dice el comunicado que difundió la oficina de prensa de la CEV.
La crisis humanitaria que se vive en Venezuela en los últimos años está caracterizada por la falta de alimentos, medicamentos, inseguridad ciudadana, hiperinflación y salarios incompetentes para contrarrestar la dura realidad. Todo ello ha generado el desplazamiento forzado de más de cuatro millones de personas, obligando a que después de tanto tiempo la Organización de las Naciones Unidas estableciera este 23 de marzo, un primer campamento para refugiados venezolanos en el departamento de La Guajira (Colombia), para albergar al menos 200 desplazados en unas 50 carpas.
Esta realidad la conoce monseñor Edgar Peña Parra, según se desprende de la homilía a los sacerdotes y seminaristas venezolanos que cumplen servicios y se forman en Roma.
Por ello, el prelado nacido en Maracaibo, estado Zulia, 6 de marzo de 1960, hizo una amplia reflexión con motivo del tiempo de Cuaresma que involucra no solamente el hecho espiritual de sus compatriotas. “¿Cómo vamos? ¿Cómo va nuestra vida sacerdotal? ¿Cómo van nuestros estudios? ¿Cómo tenemos ese espíritu de trabajo?”, preguntaba motivando a los asistentes a una evaluación en general.
Fotos: Padre Albert Jaimes
Hacia el final de su mensaje y ante lo que considera “las desgracias de nuestro tiempo”, expresó que “muchos sacerdotes en el mundo y también en Venezuela se habrán preguntado: ¿Por qué me habrá pasado esto? ¿Por qué le habrá pasado esto a mi familia? ¿Por qué está pasando esto en Venezuela?”.
Finalmente, el Sustituto de la Secretaria de Estado del Vaticano, invitó a los sacerdotes y seminaristas venezolanos que temporalmente hacen vida en Roma, a encontrar las respuestas en la conversión que la iglesia propone en esta Cuaresma. 
“Dios ni busca la muerte del pecador ni busca su aniquilación. El mal se produce del pecado (…) Todavía estamos a tiempo de rectificar y Dios nos espera a cada uno de nosotros”.

viernes, 22 de marzo de 2019

De niño jugaba a ser sacerdote y llegó a ser el Segundo Cardenal de Venezuela


Foto: @GuardianCatolic // Cardenal Lebún - Salón del Palacio Arzobispal de Caracas

Ramón Antonio Pérez | Mar 21, 2019

José Alí Lebrún Moratinos es el protagonista de esta interesante historia de vida. Su fecha de nacimiento coincide con una de las festividades más importantes de la iglesia católica: 19 de marzo, Día de San José, el padre adoptivo de Jesús de Nazaret. “José Alí” como era conocido entre familiares y amigos, nació exactamente hace un siglo en Puerto Cabello, estado Carabobo (Venezuela). Con el tiempo se convirtió en el segundo cardenal de Venezuela y décimo tercer arzobispo de Caracas.
A decir del cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo, “entregó el cayado pastoral en cumplimiento de la norma canónica en 1995, y hasta su muerte el 21 de febrero de 2001 vivió con la serenidad del deber cumplido, y de haber sido un siervo fiel y bueno”. Consideró propicio el centenario de su nacimiento para “orar por él, de pedirle que interceda por nosotros y por esta Venezuela a la que tanto amó y sirvió”, apuntó.
El administrador apostólico de Caracas, lo recordó en nombre de la iglesia y del pueblo venezolano, describiéndolo como “un pastor excepcional”, según dijo en el marco de la conmemoración. “Su bonhomía, lo hizo constructor de la paz, del entendimiento, de la bondad que le brotaba a borbotones por todos los poros”, destacó en su mensaje.
La catedral metropolitana de Caracas fue el lugar escogido para la ceremonia religiosa. Además de Porras, estuvieron el cardenal Jorge Urosa Savino, arzobispo emérito de Caracas; y el nuncio apostólico de Su Santidad en Venezuela, monseñor Aldo Giordano.
Varios familiares y amigos del cardenal Lebrún ocuparon los primeros asientos del imponente templo; entre ellos su hermana, Nelly Lebrún, dos años menor que el sacerdote que, en 1980, se convirtió en el segundo purpurado de la iglesia venezolana.

Jugaba a ser sacerdote

José Alí fue un niño bondadoso. Siempre manifestó su vocación para seguir a Dios y convertirse en sacerdote, y jugaba con la idea de celebrar una misa”, confesó la señora Nelly a Aleteia, luego de culminada la celebración religiosa en el Día de San José.
La dama, con 98 años de edad, y una sonrisa a flor de labios, aportó varios datos para conocer más la personalidad de su hermano mayor, el primogénito del hogar Lebrún Moratinos. Contó que era muy cariñoso y servicial con sus padres y sus cuatro hermanos que lo admiraban por la inmensa fe que profesaba a Dios, Jesús y María.
Por su parte, Froila Lebrún, sobrina del homenajeado, dijo que fue un hombre muy cariñoso, amable, espiritual y le gustaba leer la Santa Biblia. “Era un hombre tranquilo y no confrontaba con nadie. Fue muy familiar con su gente y con el prójimo que lo buscaba para pedirle algún consejo”, indicaba. Detalló que sus hermanos le regalaron siete sobrinos a quienes el cardenal Lebrún amó hasta el final de sus días.
Froila contó que un día el hermano mayor de su mamá, Rosa Alesia, le confesó que “de no ser sacerdote, a José Alí le hubiese gustado ser marinero o periodista; sin embargo, a pesar de que no fue periodista, en su labor pastoral siempre estuvo vinculado con los medios de comunicación social y eso lo complacía enormemente”.
Cora Baralt que vivió cerca del hogar de los Lebrún Moratinos, también lo recordó. “Cuando hacía visitas pastorales prefería comer con la gente sencilla, y no le gustaba acudir a los grandes banquetes que lo invitaba la alta sociedad de entonces”, dijo.

Cardenal Porras: “José Alí no buscaba los honores”

Aunque el cardenal Porras, también arzobispo de Mérida, dedicó gran parte de su homilía a resaltar el significado de la solemnidad vinculada al Día de San José, enfatizó trazos de la vida de su “maestro y amigo”, considerando que “la mejor herencia que nos dejó el Cardenal Lebrún fue su testimonio de vida”.
Recordó que de los agustinos recoletos “recibió las aguas lustrales del bautismo, y sirvió como atento monaguillo dentro de los Hermanos de la Salle con quienes compartió los rudimentos del saber y de la fe, de su efímera experiencia seminarística en la Caracas de los techos rojos a la ya definitiva en el Seminario de Valencia”.
Con ellos forjó en su niñez, adolescencia y primera juventud, su rica personalidad en medio del agitado mundo sociopolítico de finales de la larga dictadura de Juan Vicente Gómez y los inicios de una democracia en ciernes. “Los signos de los tiempos y los de Dios se unieron para dotarlo de las virtudes que más tarde desparramó con generosidad y sencillez”, expresó en la catedral caraqueña.
Indicó que a la muerte de monseñor Gregorio Adam, lo sucedió como cuarto obispo de Valencia, estado Carabobo por disposición del papa Juan XXIII, poco antes del inicio del Concilio Vaticano II, en 1962, al que asistió a sus cuatro sesiones. Diez años estuvo en Valencia desde 1962 hasta 1972 cuando el Papa Montini lo designó arzobispo coadjutor del Arzobispado de Caracas del que tomó posesión como titular en 1980.
Muy emotivo, Porras resaltó que la mejor herencia que dejó el cardenal Lebrún fue su testimonio de vida. “Tengo la satisfacción y el honor de haberlo tenido como mi maestro y mi amigo en los años en que él me confió ser rector del Seminario San José de El Hatillo, y haber recibido de sus manos la ordenación episcopal”.
Comparó la actuación del fallecido arzobispo, con los tiempos actuales al mencionar: “en estos tiempos recios en que vivimos”, su ejemplo es una lección permanente de cercanía con la gente. “Desprendido de todo lo que tenía, lo compartía con gusto y sin que nadie lo notara. Para él la unidad y la concordia estaban por encima de cualquier otro postulado. Sabía perdonar con largueza, consolaba al afligido y tendía la mano al que erraba. Su humildad le brotaba con tal naturalidad que parecía imperceptible”.

Intercede por Venezuela

Para los tiempos que vivimos hacer memoria del cardenal Lebrún es vernos en un libro abierto para saber cómo actuar en situaciones complejas, reflexionó Porras. “La justicia y la verdad, la transparencia y la honestidad fueron virtudes que practicó en forma heroica, y ser en estos momentos hoja de ruta para comportarnos como verdaderos hijos de la fe que heredamos de nuestros mayores”.
Durante la rueda de prensa, el cardenal Porras anunció que en memoria de José Alí Lebrún Moratinos se inició la construcción del Centro Pastoral y de Acogida que llevará su nombre, y donde funcionarán diversos servicios arquidiocesanos para bien de toda la comunidad. 
Finalmente, agradeció a Dios “por haber regalado a esta tierra de gracia” un pastor con olor a oveja. “Es hora de orar por él, de pedirle que interceda por nosotros y por esta Venezuela a la que tanto amó y sirvió”, concluyó.

miércoles, 20 de marzo de 2019

Llorando de felicidad en un retiro carismático

Ramón Antonio Pérez | Mar 20, 2019
Unas 80 personas vivimos una experiencia fascinante los días 16 y 17 de marzo durante el retiro básico de la Renovación Carismática Católica (RCC) en la diócesis de Guarenas, Venezuela. Asistí ante la “disponibilidad de tiempo” que tenía y por esa “necesidad de fortalecer” mi fe ante algunas adversidades vividas a lo largo del camino transitado, y por qué no, para conocer nuevas experiencias.
“La RCC es parte del avivamiento que experimentó la Iglesia a partir del Concilio Vaticano II, con el papa san Juan XXIII al frente”, dijo María Araminta Ramos, la primera ponente de este encuentro. En esta “corriente de gracia” que es como los “carismáticos” llaman al movimiento inspirado en la efusión del Espíritu Santo, muchas personas han experimentado su retorno a la fe cristiana y a la iglesia.
“Nada extraordinario”, dirán algunos. Pero no fue lo mismo para aquellos estudiantes que hace 52 años, durante el fin de semana del 17 al 19 de febrero de 1967, en la Universidad de Duquesne, en Pittsburgh, Estados Unidos, experimentaron el cambio en sus vidas, recordó Araminta. “Allí rezaron para pedir el bautismo en el Espíritu; algo que sopló vida y aliento al pueblo de Dios desde las primeras comunidades cristianas”.
La llegada del Espíritu Santo ocurrió por primera vez en Pentecostés. “Desde entonces han ocurrido conversiones impactantes. Ejemplos de este seguimiento a Jesucristo son los cambios en Saulo de Tarso, santa María de Egipto y san Francisco de Asís”, ratificaba luego el padre José Antonio Barrera Ruiz, el asesor diocesano de la RCC.
 
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La meta: apartarnos del pecado

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“Convertirse” es más que superar una dura realidad personal y temporal, señaló el sacerdote. “El cambio significa convertirme de lo que me aparta de Dios: el egoísmo, la vida mundana y libertina, la mentira, la autosuficiencia y el reconocimiento”. “Muchas veces estos pecados se hacen cotidianos en la vida del hombre”, como algo normal.
Monseñor Gustavo García Naranjo tendría la responsabilidad de concluir el retiro con una misa en la catedral de Guarenas. “La meta es apartarnos del pecado y seguir a Jesucristo”, decía con relación al retiro y la Cuaresma.
Explicó el evangelio del día donde se narra la “transfiguración” de Jesús, enseñando que “nosotros también debemos tener momentos de oración y recogimiento en nuestra vida”.
“La clave está en el apóstol san Pablo”, agregaba citando a Filipenses: “Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo de donde esperamos como Salvador al Señor Jesucristo, el cual transfigurará este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo, en virtud del poder que tiene de someter a sí todas las cosas”.

Encuentro personal con Cristo

Efectivamente, durante la mañana del segundo día del retiro, los asistentes vivieron un momento crucial de sus vidas: su “encuentro personal con Jesucristo”.
Un día antes, escucharon hablar del perdón de Dios Padre al hombre; del inmenso amor de Jesucristo; y de la fuerza que significa para la Iglesia y para cada cristiano el Espíritu Santo, el Paráclito o Consolador.
Para algunos, su encuentro con Cristo ocurrió durante la imposición de manos y de la intensa oración donde “reconocieron a Jesucristo como salvador”.
El bautismo del Espíritu Santo no es un segundo bautismo, explicarían con anterioridad. “No se trata de volver a nacer de la madre. Es el momento de entender la grandeza de ser y llamarse ‘cristianos’. Es entender que la misericordia de Dios nos alcanza sin importar lo que hayamos sido en la vida.
Los organizadores invitaron a sentarse en seis sillas dispuestas delante de la asamblea. Detrás, una fila de personas esperaba a que oraran por ellas.


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Algunos que iban por primera vez, eran los más sensibles. Otros, los más experimentados en el camino de la renovación carismática, también querían mantener sus fuerzas y seguir adelante.
El padre José Antonio giraba instrucciones a las mujeres que le ayudaban y al coro para que mantuviera el ambiente con inspiradoras canciones.
“No se asusten si sienten algo distinto a lo normal o si no sienten nada. El Espíritu Santo estará trabajando en silencio sobre cada uno de ustedes”, decía con anterioridad en sus enseñanzas.


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Llegado el momento de la imposición de manos y de la oración intensa, algunos lloraron, otros rieron, “hablaron en lengua” o emitían sonidos extraños, cantaban o entraban en un profundo sueño que los carismáticos llaman: ”descanso en el Espíritu”.
No hubo sobresaltos ni expresiones corporales al estilo de las creencias “tele cristianas”. Sus cuerpos palpitaban aceleradamente pero se mantenían en sus asientos mientras las “servidoras carismáticas” les colocaban las manos sobre el pecho, la cabeza y los hombros. Estas les susurraban que Jesús los amaba y estaban llamados a servirle.


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Llorando de felicidad

Al finalizar, algunas jóvenes relataron su experiencia: “Inexplicablemente entré en un profundo sueño y aunque estaba consciente de que ya habían terminado de orar sobre mí, sentía que no me podía levantar de la silla”.
A otra le dio un deseo intenso de llorar, aunque internamente se sentía alegre. “Me siento como libre y ligera, con una inmensa alegría y muchas ganas de amar”, repetía desde el micrófono dispuesto para escucharlas.


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Salvador León Espejo, uno de los coordinadores, explicaba que este “es un momento especial en el arrepentimiento de nuestros pecados. En la misericordia de Dios podemos renovar nuestra vida”.
José Antonio, por su parte, motivó a recibir el sacramento de la Confesión en esta Cuaresma para que “en nombre de Dios, el sacerdote te diga: tus pecados te quedan perdonados”. “La conversión supone renacer de nuevo”, acotó.
La experiencia de este retiro ratificó que “el encuentro personal con Jesucristo” es un momento sublime en el “que reconoces que sin Dios no eres nada”, y más en esta época de Cuaresma cuando el llamado es a la conversión.
Quienes tuvieron esta primera experiencia jamás la olvidarán y los que la habían vivido ratificaron que “experimentar ese encuentro con el Señor”, es una fortaleza para mantenerse fieles y en su camino.
“Fue el primer anuncio del Kerigma de Jesucristo y por eso le damos gracias a Dios”, señalaba con alegría el padre José Antonio Barrera al culminar el retiro.


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martes, 19 de marzo de 2019

Arquidiócesis de Caracas conmemoró Centenario del Natalicio del Cardenal Lebrún


El Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Caracas anunció la creación del Centro Pastoral Cardenal Lebrún

Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic
Caracas, 19 de marzo de 2019

La Arquidiócesis de Caracas conmemoró el centenario de nacimiento del cardenal José Alí Lebrún Moratinos, el segundo Purpurado de la Iglesia venezolana y XIII Arzobispo de Caracas, quien nació en Puerto Cabello, estado Carabobo, el 19 de marzo de 1919.
“Fue un pastor excepcional. Su bonhomía lo hizo constructor de la paz, del entendimiento, de la bondad que le brotaba a borbotones por todos los poros”, dice el Cardenal Baltazar Porras.

El Administrador Apostólico de Caracas presidió en esta fecha una misa en la Catedral Metropolitana, a la que asistieron el arzobispo emérito de la ciudad, Cardenal Jorge Urosa Savino; y el Nuncio Apostólico, monseñor Aldo Giordano, además de miembros de  familiares del cardenal Lebrún Moratinos.
Durante una rueda de prensa en el Palacio Arzobispal de Caracas, el cardenal Porras anunció el Proyecto del Centro Pastoral Cardenal Lebrún, que se edificará en El Rosal, con el objeto de “alojar las dependencias de la Curia Arzobispal y los archivos históricos de la Arquidiócesis y del Capítulo Metropolitano”.