Beata María de San José, su vida y espiritualidad

El 7 de mayo es la memoria de la Beata María de San José, la primera venezolana quien llegó a los altares y cuya ceremonia de Beatificación presidida por San Juan Pablo II, se efectuó el 7 de mayo de 1995 en la plaza de San Pedro del Vaticano. Este año 2026 se cumplen 31 años de aquel memorable acontecimiento tan importante en la historia de Venezuela y de quienes profesamos la fe católica.

Pedro Reinaldo Bravo | El Guardián Católico
Publicado el 6 de mayo de 2026

Breve Biografía de la primera Beata de Venezuela

La Beata María de San José nació el 25 de abril de 1875 en Choroní, estado Aragua con el nombre de Laura Evangelista Alvarado Cardozo siendo hija de don Clemente Alvarado y doña Margarita Cardozo. Su segundo nombre se debe a que ese día, 25 de abril, la Iglesia celebra la festividad de San Marcos Evangelista.

Laura recibió el sacramento del Bautismo el 13 de octubre de 1875 en el templo parroquial de Santa Clara de su pueblo natal y ese día lo tendrá en cuenta durante toda su vida por lo que representa este sacramento,  y en su escrito del año 1925 dirá: ¡Que felicidad! Ser hija de Dios por el bautismo y hermana de Jesucristo”.           

Al cumplir los tres años de edad su padre decide mudarse con su familia a Turmero en el mismo estado Aragua, y al cumplir los cinco años toda la familia se traslada definitivamente a Maracay, siendo en esta ciudad  donde Laura crecerá, estudiará y realizará sus labores pastorales y de caridad; y también fundará una congregación religiosa para la mayor gloria de Dios y para el bien de la Iglesia en Venezuela.

Desde pequeña sintió un gran amor a Dios, a la Iglesia y al prójimo especialmente los más necesitados fomentada por su madre. A la edad de nueve años comienza su apostolado en obras de caridad a los enfermos y necesitados y a los nueve comienza a dar clases y formación religiosa a los niños de escasos recursos.

El 8 de diciembre de 1888 a la edad de 13 años hace su Primera Comunión con mucha devoción en el templo parroquial San José (Hoy Catedral de Maracay) debido que las normas canónicas de aquella época establecía que la edad mínima para la Primera Comunión era a los 12 años. Ese mismo día hace un voto privado de virginidad a Jesús sacramentado, y el 8 de diciembre de 1892 a la edad de 17 años ratifica ese voto a perpetuidad. Al culminar sus estudios en ese año de 1892 comienzan dar clases de catecismo, colabora en las actividades de la parroquia y hace ejercicios de devoción y piedad.

Desde joven siente el deseo de servir a Dios en un convento de clausura con una vida de oración y silencio, pero el Señor tenía para ella otros planes: el de servirlo en una congregación religiosa de vida activa en la atención a los más necesitados.

Al culminar sus estudios llega a la ciudad de Maracay el padre Justo Vicente López Aveledo para ejercer su misión como párroco, y quien fundará el hospital San José en el año 1893 y guiará a Laura en su discernimiento para la vida religiosa siendo también su confesor y director espiritual. Al fundar el hospital San José, la futura Beata de Venezuela se dedicará con amor en la atención a los enfermos  y donde madurará su vocación religiosa.

Luego de un proceso de discernimiento y preparación el 22 de enero de 1901 Laura Evangelista y el padre Vicente López Aveledo fundan la Congregación Agustinas Recolectas del Sagrado Corazón de Jesús para la práctica de la caridad a los huérfanos, pobres y enfermos y adoptando la regla de San Agustín. Ese mismo día Laura pronuncia sus primeros votos como religiosa y cambiará su nombre por María de San José en honor a la Santísima Virgen y a San José Patrono de la Iglesia universal.

El 11 de febrero de ese año 1901 Laura y otras tres jóvenes quienes se habían unidos también para la fundación de la Congregación vestirán el hábito agustiniano. Posteriormente viajarán a Caracas junto con el padre López Aveledo para presentarse antes el Vicario General y Provisor de la Arquidiócesis de Caracas el padre Juan Bautista Castro, futuro Arzobispo de Caracas entre 1904 y 1915.

En el encuentro el padre Castro designa a la Madre María de San José como Superiora de aquella congregación naciente y ella por obediencia acepta y desempeñará ese cargo con amor y eficiencia hasta el año de 1960 en que renuncia por motivos de salud y de edad durante el Capitulo General de la Congregación. El 13 de septiembre de 1903 pronuncia sus votos perpetuos con mucha alegría.

En sus años como Superiora General de la Congregación realizó una gran labor en favor de los huérfanos, pobres y necesitados fundando 38 casas entre hospitales, asilos, colegios, casas de mendigos, escuela nocturna para domésticas, leprocomios, hospitales antituberculosos en varios lugares de Venezuela. La misma Beata María de San José tenía un libro donde registraba personalmente las fundaciones que llevaba a cabo.

La Madre María de San José después de una vida de entrega y servicio a Dios y a la Iglesia murió en olor de santidad en la ciudad de Maracay el 2 de abril de 1967 a la edad de 92 años, y en su sepelio acudieron de toda Venezuela para manifestar su gratitud, respeto y dolor.

Por su fama de santidad y luego de haberse cumplidos los pasos exigidos por la Santa Sede fue beatificada por San Juan Pablo II el 7 de mayo de 1995 en la plaza de San Pedro del Vaticano, convirtiéndose en la primera Beata de Venezuela y comenzando con ella el camino de la santidad de los demás venezolanos teniendo hasta en la actualidad a la Beata Candelaria de San José y a los dos primeros santos venezolanos: San José Gregorio Hernández y Santa Carmen Rendiles.

Espiritualidad de la Beata María de San José

La Beata María de San José profesó un gran amor y confianza en Dios durante toda su vida, y por tal motivo tuvo una profunda espiritualidad que lo vivió en todo momento aún en las dificultades porque para ella lo importante era amar al Señor, serle fiel y cumplir su voluntad y teniendo como pilares la Eucaristía y la Cruz.

Por su espiritualidad profesó siempre un gran amor, comunión y obediencia a la Iglesia Católica y a la jerarquía eclesiástica: el Papa, los obispos y sacerdotes. El 13 de Octubre de 1936 expresó: Soy hija de la Santa Iglesia y por tanto estoy dispuesta a dar mi vida por defenderla…”.

También por su gran espiritualidad fundó la Congregación Agustinas Recolectas del Corazón de Jesús que tiene como misión la práctica de la caridad a los enfermos, huérfanos y necesitados, y para extender la Congregación fundó varias casas en distintos sitios de Venezuela en una época en que el país atravesaba también de muchas dificultades, pero con la fe y confianza en Dios pudo emprender esas fundaciones para la mayor gloria de Dios.

Por su profunda espiritualidad profesó un gran amor a la sagrada Eucaristía por lo que fue un alma verdaderamente eucarística: participaba en la santa Misa con verdadera y profunda devoción y recogimiento, sus largas horas de adoración al Santísimo Sacramento, el confeccionar con cariño y cuidado las hostias para la Eucaristía que luego la distribuía gratuitamente a los sacerdotes, y el gran cuidado, orden y pulcritud en todo lo concerniente a la celebración eucarística como los vasos sagrados, purificadores, corporales, manteles para el altar y la credencia entre otros en todas las casas de la Congregación.

Los escritos de la Beata María de San José están llenos de hermosas expresiones de amor a la sagrada Eucaristía como por ejemplo este del año 1915 y uno de lo más conocido: “Quiero que mi vida se deslice entre el calvario y el altar, la cruz y la Eucaristía”. Otra bella expresión es la del 20 de noviembre de 1928: “¡Oh adorable Misterio! Mientras menos os comprendo, más deseo amaros, más creo en Vos”.

También como persona con una gran vida interior le gustaba la soledad y el silencio por lo que buscaba siempre momentos para la oración y reflexión, y también hacía sus retiros espirituales anuales, mensuales y cuando se acercaba alguna festividad religiosa para  el fortalecimiento de su vida espiritual como por ejemplo: “Hoy siete víspera del hermoso día de mi adorada e incomparable María Inmaculada, terminé mis tres días de retiro de preparación para esta hermosa fiesta. Mi corazón rebosa de contento y desearía vivir y morir cantando el Magníficat”.

Por su gran espiritualidad se caracterizó también por su humildad y sencillez y trabajaba siempre en sí misma corrigiendo sus defectos de carácter que lo tenía como cualquier persona. En su escrito de 11 de septiembre de 1935 refiere: “Quiero corregirme, no quiero ser la misma de siempre.”

También se acercaba con frecuencia al sacramento de la Confesión y siempre buscaba el agradar y cumplir la voluntad de Dios en todo momento por lo que  en su apunte del 17 de junio de 1932 expresó: “Quiero trabajar, por lo menos no quiero desagradarte en nada”.

La Beata María de San José fue muy devota de la Santísima Virgen María rezando el santo Rosario, celebrando las festividades e implorando su intercesión. En sus apuntes expresó su gran amor a la Madre de Dios como por ejemplo: Madre mía no me abandones, haced que posea a mi Jesús en el cielo y a ti madre incomparable, eternamente. Así sea”.

También por su inmensa espiritualidad anhelaba en todo momento el estar en la presencia de Dios en la eternidad como lo expresó en diversas ocasiones en sus escritos como por ejemplo el del 10 de febrero de 1933: No gozaré de paz, hasta que no os posea eternamente”.

Modelo a Seguir y Orar por su Pronta Canonización

La vida de la Beata María de San José es un ejemplo a seguir por su profunda  fe, confianza y entrega a Dios; en su amor a la Iglesia y en la obediencia y comunión con sus pastores, en su amor y entrega en ayudar a los ancianos, huérfanos y necesitados, por su amor a la Eucaristía y la Cruz que fueron sus pilares en su vida espiritual y el hacer oración a Jesús sacramentado en todo momento

También es un ejemplo a seguir por su humildad y sencillez en todo momento,  el aceptar y cumplir la voluntad de Dios, en acercarse con frecuencia al sacramento de la Confesión, el cumplir sus obligaciones con amor y responsabilidad y por su gran devoción a la Santísima Virgen y a los santos, y el anhelar y trabajar para estar en la presencia de Dios en la patria celestial.

Que la celebración de la memoria de la primera Beata venezolana sea también la oportunidad de seguir orando por su pronta canonización para que cuando Dios lo disponga aparezca el milagro atribuido a su intercesión y pueda ser elevada a los altares de la Iglesia universal.

Beata María de San José, Bendícenos y Acompáñanos Siempre

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