. Ramón Antonio Pérez Caracas, 08 de enero de 2010 El trago amargo lo dejó para el final de la perorata con la que nuevamente acogotó a los venezolanos, aunque sospechosamente, esta vez no encadenó los medios de comunicación como es su costumbre desde que llegó al poder. Habló y carraspeó hasta más no poder. Tragaba amargo. Con la nariz y la boca repetía el tic que le caracteriza. Tanto rodeo en sus palabras y tantas florituras a los colores de la ropa de Tania, la periodista del Canal 8, para que el nuevo golpe que iba asestar no calara tan h…