¡Escándalo en la Iglesia venezolana! Tribunal ratifica detención de dos sacerdotes por presunta agresión sexual a monaguillos

Grabaciones audiovisuales, testimonios de las víctimas, un intenso debate en redes sociales y una profunda crisis institucional sacuden Barcelona, estado Anzoátegui, tras la detención de dos clérigos con rango militar.

Ramón Antonio Pérez | El Guardián Católico 
Publicado el 29 de octubre de 2026

"El que reciba a un niño como este en mi nombre, a mí me recibe. Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y que lo hundieran en lo profundo del mar...". Mateo 18, 5-6

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La conmoción y la polarización sacuden nuevamente a la Iglesia católica venezolana tras el arresto de los presbíteros Ramón Antonio Acosta y Carlos Eduardo Quintero, el lunes 26 de octubre de 2026, clerigos vinculados a la Ermita El Carmen de la Diócesis de Barcelona y miembros del Ordinariato Militar. 

De acuerdo con informaciones actualizadas y procedentes de esta localidad, un Tribunal ha ratificado la prisión preventiva para estos sacerdotes por presunto abuso sexual continuado a monaguillos. Los imputados permanecerán bajo custodia en la GNB de Puerto La Cruz.

Los sacerdotes  quienes también ostentan la condición de oficiales asimilados de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), fueron detenidos en un operativo policial ejecutado al finalizar una misa en honor a José Gregorio Hernández. Los medios locales y algunas fuentes vinculadas a la iglesia, destacan la existencia de grabaciones audiovisuales y testimonios de tres menores de edad quienes serían las presuntas víctimas de agresiones sexuales.

LAS RESPUESTAS INSTITUCIONALES

Ante la gravedad de los hechos, las estructuras eclesiásticas reaccionaron delimitando responsabilidades. 

La Diócesis de Barcelona aclaró mediante un comunicado oficial que los implicados forman parte del Ordinariato Militar de Venezuela.

​"En la noche de hoy, lunes 26 de octubre de 2026, funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana procedieron a la detención de dos sacerdotes pertenecientes al Ordinariato Militar que prestan servicio pastoral en esta Diócesis de Barcelona", dice la primera parte del comunicado.

"Desde el momento en que se conoció la noticia, esta Sede Diocesana ha activado de inmediato el protocolo de actuación correspondiente, dando inicio a la investigación previa a tenor del canon 1717 del Código de Derecho Canónico", indicaron más adelante.

"Recordamos que, conforme a los principios fundamentales de la justicia civil y eclesiástica, toda persona goza de la presunción de inocencia mientras no se demuestre legalmente lo contrario en un debido proceso, por lo que exhortamos a la prudencia y al respeto de las garantías procesales", agregan.

​Por su parte, el Ordinariato Militar de Venezuela confirmó la activación de los protocolos internos, según lo establecido en el Código de Derecho Canónico.

​"Reiteramos nuestra absoluta condena a todo tipo de abuso contra menores y personas vulnerables, reafirmando el compromiso con la búsqueda de la verdad y la justicia. Asimismo, informamos que hemos iniciado el procedimiento canónico correspondiente y mantenemos plena disposición de cooperar con los órganos de justicia civil, garantizando el debido proceso y la presunción de inocencia de los involucrados."

​LAS REDES SOCIALES A FAVOR Y EN CONTRA

El impacto de la noticia ha desatado una ola de reacciones en las redes sociales y entre las bases de feligreses, dividiendo de manera tajante la opinión pública entre el desconcierto, el respaldo corporativo de los fieles y la exigencia de una justicia implacable.

​Por un lado, sectores importantes de la feligresía han manifestado su absoluto asombro y un respaldo ferviente hacia los sacerdotes detenidos, describiéndolos como personas íntegras y servidores dedicados de Dios. 

A través de testimonios y notas de voz difundidas por miembros de las comunidades parroquiales, se resalta la labor previa que el padre Carlos Eduardo Quintero y el padre Ramón Antonio Acosta desempeñaron durante años en diversos recintos de la Diócesis de Barcelona.

​Los feligreses argumentan firmemente que esta situación podría estar cruzada por motivaciones políticas. Quienes defienden a los sacerdotes sostienen que el verbo enérgico, frontal y crítico que el padre Carlos empleaba frente a la realidad política nacional pudo haberles granjeado enemistades en las altas esferas, sugiriendo que las acusaciones penales podrían tratarse de cargos "endosados" o de una represalia institucional disfrazada. 

De igual manera, simpatizantes y allegados han elevado cadenas de oración por su liberación, defendiendo su honorabilidad bajo el argumento de conocer de cerca su temple y su vocación.

POSICIONES EN CONTRA Y RECLAMO DE ESCRUTINIO

​En la orilla opuesta, las posiciones en contra y los sectores críticos señalan que la gravedad de las imputaciones —respaldadas por evidencias audiovisuales y testimonios directos de menores de edad— exige separar la fe y la especulación política de la investigación penal. 

Diversos analistas, comunicadores y ciudadanos en redes sociales han enfatizado que ningún capital político, investidura sacerdotal o rango militar puede utilizarse como escudo para minimizar o relativizar delitos de agresión sexual contra menores. 

Para este sector, la priorización absoluta debe ser la protección de las víctimas, la transparencia procesal y el rechazo categórico a cualquier intento de desviar la atención bajo el argumento de conspiraciones.

​¿EXISTE CRISIS EN LOS SEMINARIOS Y ESTRUCTURAS ECLESIÁSTICAS?

​El caso trasciende la coyuntura local y se inserta en un debate más amplio sobre las fallas estructurales y los desafíos éticos que actualmente enfrenta la Iglesia católica en Venezuela. 

A través de espacios de análisis pastoral como Palabras de Vida, conducido por el fraile Fray Giovanni Luiso, se ha advertido sobre la urgencia de revisar los procesos de formación en los seminarios, los filtros de escrutinio vocacional y la actuación de los jerarcas frente a conductas comprometedoras que afectan a la institución. 

El análisis contextual completo sobre esta crisis eclesiástica puede consultarse en el siguiente Análisis en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=aBGkWuXbpUk  

TRIBUNAL RATIFICA MEDIDA DE DETENCIÓN PREVENTIVA

La conmoción y la polarización sacuden nuevamente a la Iglesia católica venezolana tras el arresto de los presbíteros Ramón Antonio Acosta y Carlos Eduardo Quintero, el lunes 26 de octubre de 2026, a los clerigos vinculados a la Ermita El Carmen de la Diócesis de Barcelona. 

Así los hechos, en este día se conoció que un tribunal del estado Anzoátegui ratificó la medida de prisión preventiva contra los sacerdotes Carlos Eduardo Quintero y Ramón Acosta, tras la presentación de elementos probatorios por parte del Ministerio Público. 

A los religiosos se les imputan presuntos delitos de abuso sexual agravado y continuado en perjuicio de adolescentes de entre 15 y 16 años, quienes ejercían como monaguillos y miembros del coro parroquial. Los acusados permanecerán bajo custodia en la sede de la Guardia Nacional Bolivariana en Puerto La Cruz.

​Dado que el caso involucra a menores protegidos por la Lopnna, el tribunal decretó la reserva total del proceso judicial por un período de 45 días e impuso la prohibición estricta de emitir declaraciones públicas sobre el tema a las partes involucradas.

Más allá de estos procesos judiciales civiles y eclesiásticos, se deberá determinar las responsabilidades individuales, pero también la exigencia social de la verdad, la transparencia absoluta y protección efectiva para la infancia afectada, la cual debe permanecer como un reclamo ineludible y sin privilegios, así como la obligación de resarcir los daños causados.

 




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