“Los venezolanos han marcado una ruta y eso se debe respetar”,
recordó a las autoridades cuyo deber es “trabajar
por la paz, respetando y haciendo respetar la Constitución y las leyes de la
República”
Caracas, 01 de enero de 2016.- El cardenal Jorge Urosa Savino pidió al gobierno nacional
y a los nuevos diputados que asumirán desde el 5 de enero la Asamblea Nacional,
que la instalación de la nueva directiva del parlamento “se ejecute en paz, que no haya
ningún tipo de desorden, ni conflictos, ni de violencia” con motivo de su
instalación.
Las
palabras del arzobispo de Caracas se produjeron al culminar la misa de este
primero de enero en la Catedral Metropolitana de Caracas, con motivo del Año
Nuevo 2016, y en el marco de la jornada mundial de la paz que desde hace
cuarenta y nueve años convoca y celebra la Iglesia católica en esta fecha.
Destacó
que “los
poderes públicos tienen que trabajar en conjunto y en armonía, independientemente
de la orientación política, porque ellos están obligados a trabajar por el país”.
Igualmente agregó el Purpurado: “Los venezolanos han marcado una ruta y eso se
debe respetar”, ratificando su deseo de que “este 5 de enero tengamos una
instalación de la nueva Asamblea Nacional, pacífica y sin violencia”.
Autoridades deben controlar grupos violentos
El
Arzobispo de Caracas mostró su preocupación ante las convocatorias a manifestar
el día de la juramentación de los nuevos diputados, por parte de dirigentes
políticos y grupos allegados al gobierno, que no asumen la derrota electoral
del 6D.
“Creo
que no es sensato, y ciertamente no es democrático, que haya gente llamando a
que se generen manifestaciones políticas en contra de la instalación de la Asamblea;
más bien hago un llamado a que se cancele esa invitación”, dijo.
Señaló
que “los diputados electos tienen pleno derecho a instalarse como miembros de
la Asamblea, y en ese sentido hago un llamado a que el 5 de enero transcurra en
paz constitucional y democrática como lo queremos la mayoría de los
venezolanos”.
Orar por las autoridades del país
Durante
a eucaristía pidió orar por el Gobierno Nacional, así como los demás
órganos del Estado que deben trabajar por la paz. “En efecto”, dijo
Urosa, “hay que superar la confrontación entre hermanos, respetar la voluntad
del pueblo, y entablar el diálogo institucional necesario e imprescindible
entre los diversos órganos del poder público”.
“Los
venezolanos queremos paz; queremos convivencia social, queremos vivir como
hermanos. No queremos confrontaciones, conflictos ni violencia. A las
autoridades y a los dirigentes políticos les corresponde el deber
constitucional de trabajar por la paz, respetando y haciendo respetar la Constitución y las
leyes de la República”, indicó.
Explicó
que la Jornada Mundial por la Paz, fue una iniciativa del papa Pablo VI, y que
sus sucesores, incluido Francisco han impulsado en procura de “la paz entre los
pueblos, por la paz en cada país, en cada comunidad, en cada familia, y en
nuestros corazones”.
En
palabra del Santo Padre invitó a no perder la esperanza “de que 2016 nos
encuentre a todos” firme y confiadamente comprometidos, en realizar la justicia
y trabajar por la paz. “Sí: la paz es don de Dios y obra de los hombres. La paz
es don de Dios, pero confiado a todos los hombres y a todas las mujeres,
llamados a llevarlo a la práctica”.
Al
finalizar la eucaristía, monseñor Adán Ramírez Ortíz, Deán de la Catedral, agradeció
al cardenal Urosa en nombre de los sacerdotes caraqueños, religiosos,
religiosas, seminaristas y de la feligresía, “por todos sus anhelos y buenos
propósitos pastorales para la arquidiócesis de Caracas en el año 2016”. Pidió
para el Arzobispo la bendición de la madre de Dios, bajo la advocación de
Nuestra Señora de Coromoto.
A continuación, la homilía íntegra del Cardenal Jorge Urosa Savino:
EL CAMINO DE LA FELICIDAD EN EL
AÑO DE LA
MISERICORDIA
Homilía en la
Misa del 1º de enero 2016,
Sta. Iglesia Catedral de Caracas,
+ Jorge Urosa Savino, Cardenal Arzobispo de Caracas
Con profunda fe estamos congregados en
nuestra santa Iglesia Catedral Metropolitana para dar gracias a Dios por
nuestra vida, por nuestra Patria, y por el año que acabamos de concluir. Y
oramos también confiadamente, para que el Señor nos ayude y nos bendiga
abundantemente en este año que iniciamos
con profunda esperanza.
Los cristianos,
queridos hermanos, sabemos que
Jesucristo, el Verbo de Dios hecho carne (Cf. Jn 1,14), cuyo nacimiento
celebramos en este tiempo navideño, es Dios-con-nosotros (Mt 1,23). Por eso
comenzamos esperanzados el nuevo año En esta ocasión, lo hacemos en el marco de la celebración y la
exigencia de la misericordia, puesto que el Papa Francisco ha convocado a todos
los católicos del mundo entero a celebrar el Año de la
Misericordia para que apreciemos mejor esa hermosísima
cualidad de Dios, y para que practiquemos cada vez más la misericordia con nuestros hermanos.
El inicio de cada año aviva en nosotros
anhelos de felicidad, y renueva en nuestros corazones la esperanza de una vida
mejor, pues sabemos que Dios nos ama y quiere nuestro bien. Además, la
reflexión sobre la misericordia divina, manifestada en Jesucristo, Dios hecho
hombre para redimirnos de nuestros pecados y para indicarnos el camino de la
felicidad, nos reafirma en esa esperanza.
EL CAMINO DE LA FELICIDAD
Así es, mis
queridos hermanos. En el Sermón de la Montaña, que encontramos en los capítulos 5 al
7 de San Mateo, Jesús nos enseña el auténtico camino de la
felicidad. Esta no se consigue con el dinero, con los placeres, con el poder la gloria humana. Se consigue imitando a
Jesús, escuchando y cumpliendo su Palabra. En las Bienaventuranzas (Mt 5, 1-
13) El nos enseña que es el amor, la virtud, la bondad, la limpieza de
corazón, practicar la misericordia, el trabajar por la paz, el dar
testimonio valiente de Cristo en el mundo, lo que nos lleva a la dicha, a la
felicidad, a la bienaventuranza eterna. Y lo resume muy claramente en una frase
que encontramos en el Evangelio de San Lucas, Cap 11, 28: “Dichosos serán los
que escuchan la palabra de Dios y la cumplen”. El camino de la felicidad es vivir unidos a Cristo, y escuchar y
cumplir su Palabra.
Al iniciar este
nuevo año, pues, los invito a considerar las enseñanzas de Nuestro Señor. Sobre
todo lo recuerdo a mis queridos seminaristas: si queremos ser felices no hemos
de seguir jamás el camino del pecado, ni el espíritu mundano, ni dejarnos
llevar por nuestras pasiones, sino seguir el camino de Jesús. Esto es
importante. Ser felices, ser un sacerdote feliz, lo concede al Señor al que
vive de acuerdo a su palabra y tiene sus
mismos sentimientos. Recordemos esto siempre.
TRABAJAR POR LA PAZ Y PRACTICAR LA MISERICORDIA
Hoy, por mandato del Papa Francisco, la Iglesia celebra en el
mundo entero la
Jornada Mundial de Oración por la Paz. Cada 1 de enero, al
celebrar esta Jornada por la Paz, la Iglesia Católica ora
especialmente por la paz mundial, por la
paz entre los pueblos, por la paz en cada país, en cada comunidad, en cada
familia, y en nuestros corazones.
La Jornada Mundial de la Paz es una ocasión para
reafirmar la obligación que cada uno de nosotros tiene de trabajar por la paz.
Así nos enseña Jesús en el Sermón de la Montaña, cuando al indicarnos el camino para
conseguir la felicidad, nos dice:
“Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados “hijos de
Dios” (Mt 5, 9).
La paz es, pues,
una exigencia, y al mismo tiempo un don de Dios que nos lleva a la felicidad.
Pero además, trabajar por la paz es practicar la misericordia. En efecto:
trabajar por la paz es buscar el bien común, hacer el bien a los demás, saber perdonar
las ofensas, resolver los problemas de las naciones, solucionar los conflictos,
ayudar al necesitado, respetar las leyes. Todo eso es misericordia: todo eso es
trabajar por la paz.
Este año, luego
de las elecciones parlamentarias del 6 de Diciembre, los venezolanos tenemos
una obligación y oportunidad especial de
orar y trabajar por la paz. Y debemos
orar por nuestras autoridades, como dice San Pablo, para que todos vivamos en
paz. Así dice el Apóstol: “Ante todo recomiendo que se hagan plegarias,
oraciones y súplicas por todos los hombres, por los reyes y por todos los
constituidos en autoridad, para que
podamos vivir una vida tranquila y apacible, con toda piedad y dignidad (1 Tim
2,2). Oremos pues, por ellos, porque especialmente el Gobierno Nacional, así como
los otros órganos del Estado,
deben trabajar por la paz respetando los resultados de las elecciones y
permitiendo la legítima actuación de la nueva Asamblea elegida por el pueblo
venezolano. En efecto, hay que superar
la confrontación entre hermanos, respetar la voluntad del pueblo, y entablar
el diálogo institucional
necesario e imprescindible entre
los diversos órganos del poder público.
Los venezolanos
queremos paz; queremos convivencia social, queremos vivir como hermanos. No
queremos confrontaciones, conflictos ni violencia. A las autoridades y a los
dirigentes políticos les corresponde el deber constitucional de trabajar por la paz, respetando y haciendo
respetar la Constitución
y las leyes de la
República.
LA PAZ: DON DE
DIOS E IMPERIOSA TAREA HUMANA
Que en este año
2016, Año de la
Misericordia, nos comprometamos de verdad a trabajar por la
paz y a ser misericordiosos como nuestro Padre celestial. Para ello pongamos en
práctica las palabras del Papa Francisco en su Mensaje de este año para la Jornada Mundial de Oración por la Paz: “no perdamos la esperanza
de que 2016 nos encuentre a todos firme y confiadamente comprometidos, en
realizar la justicia y trabajar por la paz en los diversos ámbitos. Sí: la paz es don de Dios y obra de los
hombres. La paz es don de Dios, pero confiado a todos los hombres y a todas las
mujeres, llamados a llevarlo a la práctica”.
En esta
Eucaristía, al inicio de este nuevo año,
oremos intensamente al Señor por la paz en Venezuela, para que resolvamos
nuestros problemas de manera pacífica. Pongamos nuestros anhelos y esperanzas
de paz y de felicidad en manos de María Santísima, Nuestra Señora de Coromoto,
para que, trabajando por la Paz,
vivamos como hijos de Dios. ¡Que Dios
nos conceda a todos un año 2016 muy
feliz! Amén.
La comunidad portuguesa es asidua a la catedral Metrpolitana de Caracas. |
0 Comentarios
Comentarios de Nuestros Visitantes
Agradecemos sus comentarios, siempre en favor de nuestra Fe Cristiana Católica y de manera positiva. Si considera válido su comentario para ser publicado, se agradece no usar una cuenta anónima o desconocida.