jueves, 29 de noviembre de 2012

Obispo de Guarenas se reúne con clero diocesano




Monseñor Pietro Parolin, presentó a los sacerdotes de Guarenas, un saludo en nombre del Papa Benedicto XVI, y los invitó a continuar “sin desfallecer en esta ardua labor de llevar el mensaje de Jesucristo, especialmente, en la realidad actual de Venezuela, que sigue necesitada de Dios”.
Ramón Antonio Pérez
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Guarenas, 29 de noviembre de 2012.- El Obispo de la Diócesis de Guarenas, Monseñor Gustavo García Naranjo, sostuvo este 28 de noviembre una reunión general con el clero diocesano cuyo objeto era fortalecer el trabajo pastoral en la zona, ocasión que contó con la presencia del Nuncio Apostólico en Venezuela, Monseñor Pietro Parolin.
La reunión comenzó a las 9 de la mañana con una oración común y exposición del Santísimo Sacramento, en la Catedral Diocesana “Nuestra Señora de Copacabana” de Guarenas. Estas ceremonias fueron dirigidas por el párroco y anfitrión del encuentro, Monseñor Benito Alberto Perdomo. Luego, los sacerdotes se trasladaron al salón parroquial donde se cumplieron las actividades de formación e intercambio de la acción pastoral.
Nuevo sacerdote y seminaristas
Monseñor García Naranjo destacó que “estos encuentros, del cual se realizan cuatro al año, permiten conocer las actividades pastorales que se impulsan en la diócesis, así como el intercambio de experiencias personales y parroquiales; pero también sirven para escuchar las necesidades y propuestas concretas de los sacerdotes, así como el fortalecimiento espiritual y la común unión, directa con el Obispo”.
El Prelado dio a conocer que este año han surgido cuatro seminaristas de la diócesis para su formación sacerdotal en el Seminario de La Guaira. “Pero además, el pasado 24 de noviembre, se realizó la ordenación sacerdotal del diácono Arnaldo Sarabia, natural de Caucagua, lo cual ha traído mucha alegría a la región de Barlovento”.
Informó que “la aplicación del Plan de Pastoral Diocesano, cuyo desarrollo favorece una visión apegada a los preceptos de la nueva evangelización, se cumple a cabalidad y cuenta con el apoyo de los párrocos y movimientos de apostolado”, señaló.
Nuncio: “continuar sin desfallecer”
Por su parte, Monseñor Pietro Parolin, presentó a los sacerdotes de la zona, un saludo en nombre del Papa Benedicto XVI. “Los invito a continuar sin desfallecer en esta ardua labor de llevar el mensaje de Jesucristo. Nuestra labor no es fácil, especialmente, cuando la realidad parece más interesada en otros aspectos y no en el mensaje de Dios”.
Mundo moderno versus post moderno
El encuentro contempló una charla formativa por parte del operario diocesano, presbítero Johan León, del Instituto de pastoral Beato Domingo y Sol, quien expuso el tema  de la vocación sacerdotal desde una perspectiva de contraste entre el pasado y el presente.
“La realidad nos plantea un serio reto de dos mundos confrontados entre si: el mundo moderno y el pos moderno. Por ello la realidad se nos impone, pero también nos emplaza a que los ministros de Dios nos centremos en la vocación que viene de Él”,
Acotó que “toda pastoral debe ser entrañablemente vocacional”. Y tras lanzar la pregunta: ¿qué es lo propio de un sacerdote? Respondió que entre sus tareas está la organización pastoral de la sociedad; servir como cura del alma de aquellos que lo requieran; brindar el servicio a la feligresía como director espiritual; conferir los sacramentos; y ser extensión del apostolado que encarna el Obispo, sucesor directo de los Apóstoles”.
Precisó que los sacerdotes no pueden ser solamente dispensadores de servicios.
“Nos encontramos dentro de una sociedad que cambia con mucha rapidez. Estamos insertos dentro de un nuevo ecosistema socio eclesial, y nuestra supervivencia depende de la capacidad de respuesta que tengamos según las tareas especificas en lo pastoral, sacramental, vocacional y sacerdotal; pero también, en la correcta respuesta que le demos en lo que nos atañe fundamentalmente según nuestra correcta interpretación de lo humano, la vocación cristiana que alcanza a la sociedad y, por supuesto, en lo eclesial”, dijo.
Bodas de Oro Sacerdotal
El momento fue propicio para recordar que este año el padre José Antonio Regalado Delgado, párroco de “Nuestra Señora del Carmen”, en Higuerote, celebró el cincuenta aniversario de ordenación sacerdotal. El padre Regalado es oriundo de la Isla de Tenerife y se encuentra en Higuerote desde 1975, según dijo.
Comentó que junto a un grupo de seminaristas, ya diáconos, entre ellos Gonzalo Morales Hernández - también sacerdote de esta Diócesis de Guarenas -, reciben la “Ordenación Sacerdotal”, en la Catedral de La Laguna (Tenerife), el 22 de septiembre de 1962.
Llega a Venezuela en el año 1975. Hace su labor pastoral durante 3 meses en Tacarigua y luego 37 años en Higuerote. Las Hermanas de Bélgica (Religiosas de Vorselaar) llevaban ya un año y un día en Higuerote. Con ese grupo de misioneras y la generosa respuesta de las comunidades y turistas se acometieron actividades pastorales, culturales, de formación humana y capacitación para el trabajo. Se dio preferencia a la acción social, a la participación litúrgica y a la catequesis prebautismal, de comunión (modalidad en Catequesis Familiar), confirmación y prematrimonial.
Atletas de Cristo en Araguita
Monseñor García Naranjo informó que la Parroquia “San Francisco Javier” de Araguita, estará bajo la responsabilidad de Monseñor Rafael María Febres Cordero, custodio mayor y fundador del movimiento Athletae Cristhi. Además del trabajo en las zonas rurales circunvecinas del municipio Acevedo, también realizarán actividades en sectores del barrio Zulia, Colina Feliz y Zumba de Guarenas.
Athletae Cristhi tiene sus inicios a mediados de 1993 en la Escuela Naval de Venezuela.
Actualmente se encuentra en doce países de cuatro continentes y entre sus características apostólicas, está la misión evangelizadora y labor social que cumplen en zonas de alta sensibilidad social.



Guarenas festejó a la Virgen de Copacabana


 La fiesta patronal de Guarenas es una sorpresa cada año, pero siempre permanece el gozo del reencuentro de amigos, la alegría y camaradería entre coterráneos, que desde 1621 tienen a la Virgen de Copacabana como patrona de esta ciudad del estado Miranda.


Ramón Antonio Pérez

Guarenas, 29 de noviembre de 2012.- El Obispo de Guarenas, Monseñor Gustavo García Naranjo, hizo un llamado a la conciencia de la feligresía guarenera el pasado 21 de noviembre, acerca de los males que aquejan al municipio Plaza, especialmente “la violencia que cada fin de semana enluta a muchas de nuestras familias sin que las autoridades encuentren la solución a este problema”.

Durante la homilía de este año, Monseñor Gustavo García Naranjo, ha recordado que este año no ha sido fácil para los guareneros.

“La realidad que se vive en Venezuela, ha sido también parte importante a lo largo del año en Guarenas con su carga de desempleo, de carencias materiales, de violencia social, del llanto de madres que ven asesinados a sus hijos cada fin de semana, cuando pareciera que la indolencia no está ganando el terreno”·

Es triste lo que viven las madres de Guarenas. Así como la Madre de Dios que vio morir a su hijo en la Cruz, también ellas se estremecen cuando sus hijos fallecen víctimas de la delincuencia en nuestra sociedad”.





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Guarenas festejó a la Virgen de Copacabana


Una fundación repartió más de 600 arepas para los feligreses que hacían el recorrido. Los feligreses asistieron a misa en la catedral, que fue adornada con palma y tela blanca

Irama Delgado | ÚN.- No hay fiesta más bonita en Guarenas que la que celebran sus habitantes en honor a su patrona, Nuestra Señora de Copacabana, porque los une la confraternidad y colaboran para que las actividades queden lucidas y bien organizadas, como ocurrió este miércoles. La alegría se impuso desde las 5 am, cuando la calenda partió desde la Plaza Bolívar, con el ritmo de la agrupación Tere Tere. 

El estallido de los cohetes alegró la caminata de 10 kilómetros de extensión por las principales calles de Pueblo Arriba y Pueblo Abajo. La Viejita de Guarenas, personaje encarnado por Rodolfo Toro, y la Burra de Francisco Sales “Juan Pelúo”, guiaron a burriquitas y pollinos.
Luis Rivas, cultor de la Fundación San Juan de Guarenas, indicó que después de 15 años la calenda retomó una antigua ruta y llegó de nuevo a El Totumo. Allí, músicos y el pueblo interpretaron la canción El totumo de Guarenas, del compositor local Benito Canónico.
Funcionarios de Poliplaza y Protección Civil municipal apoyaron el recorrido y las fiestas en la plaza.
Fuerzas. Las autoridades cerraron la calle Ribas desde las 8 am. La Fundación El Caminito Popular de Guarenas ofreció un desayuno criollo. Miguel Chapellín y John Baca, directivos de esta asociación, dijeron que atendieron a más de 500 personas. Repartieron 600 arepas, 15 kilos de tere tere y la misma cantidad de caraotas y carne mechada.
Los ingredientes fueron un aporte de vecinos y comerciantes del pueblo.
También se develó una muestra de setenta fotos de la ciudad y su gente hechas por Antonio Quintana. Los chamos gozaron un mundo al participar en carreras de saco y de huevo en cucharilla.
Plegarias. A las 10 am comenzó el oficio religioso en la catedral. El Coro Parroquial interpretó el himno a la Copacabana, del maestro Pedro Elías Gutiérrez, durante la entrada al recinto de monseñor Gustavo García Naranjo, obispo de la Diócesis, y los párrocos.
El templo fue adornado con palmas y telas que colgaban del techo y las 24 columnas.
El coro también entonó un himno compuesto por Tahidí Terán, directora del grupo. El comité de las fiestas patronales religiosas repartió 2 mil cintas con una rogatoria a la Virgen y 500 novenarios.
A las 4 pm se inició la procesión con la réplica. Los 50 cargadores de la Sociedad de Simón de Cirene llevaron en hombros los 450 kilogramos de la mesa. Frente al terminal Luis Marañón, la vecina Concepción de Abreu y su hijo Agustín hicieron una alfombra de pétalos de flores de 2 metros de ancho y seis de largo sobre la cual transitó la Copacabana. Hace 22 años ofrecen esta muestra de amor. 



Cardenal Marc Ouellet visitó la Conferencia Episcopal Venezolana

El Cardenal Marc Ouelle, acompañado por el Cardenal Jorge Urosa Savino; el presidente de la CEV, Monseñor Diego Padrón Sánchez; el Nuncio Apostólico, Monseñor Pietro Parolin y Monseñor Mario Moronta del Valle y Monseñor Jesús González de Zárate.
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Expresó ante los Prelados que los pastores deben ser más apreciados por la feligresía; pero también, “más creíbles a los ojos del mundo”

Ramón Antonio Pérez
Fotos: CEV

Caracas, 29 de noviembre de 2012.- El Cardenal Marc Ouellet, Prefecto de la Congregación para los Obispos y Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina visitó este 27 de noviembre la Conferencia Episcopal Venezolana donde sostuvo una reunión con los Obispos venezolanos, según una nota informativa emanada de este organismo de la Iglesia.

Se conoció que el Cardenal Ouellet presidió la eucaristía donde compartió sus enseñanzas. “Para nuestra misión evangelizadora es esencial tener clara la meta hacia la cual dirigimos la grey que nos ha sido confiada. Esta meta es el encuentro con Cristo Buen Pastor, cuyos pasos seguimos con amor y perseverancia”, dijo.

Agregó que es primordial “no permitir que se obscurezca el nombre del Padre y del Cordero escrito en la frente de nuestros fieles; que ellos sean sostenidos en el seguimiento del Hijo aun cuando el camino se hace difícil”.

De igual manera manifestó su agradecimiento a los Obispos Venezolanos por el testimonio de fidelidad al Señor y de solidaridad con el sucesor del Apóstol Pedro. Pidió por la caridad fraterna entre todos los venezolanos, y para los prelados que “seamos más amados por nuestros fieles y más creíbles a los ojos del mundo”.

La junta directiva de la Conferencia Episcopal Venezolana le obsequió una escultura de Juan Pablo II tomada de su primera visita a Venezuela.


domingo, 4 de noviembre de 2012

Agustinos Recoletos Realizan Primeros Bautismos Espirituales en la Parroquia “Nuestra Señora de Guadalupe” de Caracas




El programa de adopción y bautismo espiritual tiene como propósito que las familias oren por los bebés que están en peligro de ser abortados; educar sobre el desarrollo prenatal que los conducirá a valorar, respetar y defender la vida desde el momento de la concepción; además de proveer ayuda a madres necesitadas con donación de objetos”. En esta oportunidad, fueron entregadas canastillas a más de treinta adolescentes embarazadas.

Ramón Antonio Pérez

Caracas, 04 de noviembre de 2012.- El Padre José Luis Urruñuela (de la orden Agustinos Recoletos) presidió este domingo una eucaristía en la Parroquia “Nuestra Señora de Guadalupe”, de Las Mercedes, para conferir los primeros bautizos espirituales contemplados en la cuarta etapa del programa: Adopción y bautismo espiritual de un niño por nacer en peligro de ser abortado”, que lleva adelante esta iglesia de Caracas.

Explicó el Padre Urruñuela que es necesario desarrollarlo en un mundo donde la muerte ha ganado espacios. “Los cristianos debemos orar con mayor intensidad por los niños que se encuentran en peligro de ser abortados, confiando esa necesidad al Señor de la Vida”.

Durante la ceremonia, unas treinta familias junto con los padrinos, se acercaron al Padre Urruñuela para presentar y solicitar la identidad y nombre al bebé, y de esa manera pasara a ser Hijo de Dios y miembro de la iglesia.

Promover la Cultura de la Vida


Por su parte, los esposos Pedro Arias y Victoria Muñoz de Arias, de la Escuela de Padres de la CEV y laicos comprometidos de esta parroquia, explicaron que el programa de adopción y bautismo espiritual se dio inicio en febrero pasado.

“La finalidad es promover desde la familia la cultura de la vida. A través de la oración buscamos salvar a los niños. Gracias a nuestros padres biológicos tenemos la vida y la tarea es cuidarla, promoverla, defenderla porque la vida es un don de Dios”, dijo Victoria.

Explicó que “los participantes se comprometieron a hacer oración todos los días, durante los nueves meses que es el tiempo de embarazo, por un bebe, y el niño adoptado tuvo como fecha de nacimiento el 1 de noviembre”.

Entrega de canastillas a madres adolescentes

Durante la celebración se les entregaron canastillas a más de treinta jóvenes adolescentes embarazadas procedentes de distintas zonas de Caracas. Asistieron de la obra social La Madre y el Niño, atendida por las Hermanas de San Vicente de Paul; del Colegio María Micaela; el Centro Médico Salud y Familia de Baruta; además de un grupo niñas que son atendidas por las Hermanas Misioneras de la Misericordia.

“En su mayoría son jóvenes y adolescentes procedentes de sectores populares de los municipios Baruta y Libertador de Caracas”, informó Pedro Arias.

La Hermana Ángela Gómez, de las Hijas de la Caridad de San Vicente Paúl, cuya obra social La Madre y el Niño, funciona en la Calle 6 del barrio Unión de Artigas, resaltó que “a pesar de la carencia, llevan adelante la obra social brindándole formación integral a las madres adolescentes y a sus hijos”. Agradeció el apoyo porque “trabajan con donaciones”.

También asistieron jóvenes de las Lomas de Baruta, de Turgua, donde laboran las Hermanas Misioneras de la Misericordia, atendiendo el Centro de Atención de Niños Niñas y Adolescentes (CAINA). La Hermana Yaritza Castillo expresó su agradecimiento y explicó que en este centro le brindan atención a niños desde 8 hasta 14 años, facilitando una etapa de formación que les debe marcar positivamente en sus vidas.

Por la Asociación Civil Obra, Salud y Familia, asistió la licenciada Ligia García, quien formuló que esta organización también facilita programas de atención para adolescentes embarazadas, consultas médicas, atención sicológica, talleres y actividades de prevención.

Cabe mencionar que esta actividad es parte de la labor social del departamento de pastoral familiar de los Agustinos Recoletos junto a la comunidad parroquial en general. Esta vez se cumplió en el marco de la campaña “El Abrazo en Familia” promovida por la Conferencia Episcopal Venezolana del 6 al 13 de noviembre, que este año tiene por lema: “Familia, en tus manos está el presente y el futuro de la sociedad”.






Cardenal Urosa inicia Año de la Fe y promulga Plan de Pastoral en la Arquidiócesis de Caracas




El objetivo del Año de la Fe es “fortalecer la fe de la Iglesia toda, y animarnos a anunciarla con mayor ardor, mediante la Nueva Evangelización”, dijo durante la homilía que pronunció en medio de sus obispos auxiliares, sacerdotes, seminaristas y feligreses.

Ramón Antonio Pérez

Caracas, 3 de noviembre de 2012.- El Cardenal Jorge Urosa Savino dio inicio este sábado 3 de noviembre al Año de la Fe y promulgó el Plan de Pastoral de la Arquidiócesis, durante una celebración eucarística que presidió en la Iglesia de “Nuestra Señora de la  Chiquinquirá”, en la urbanización La Florida, de esta ciudad.

El Arzobispo de Caracas recordó que el Año de la Fe comenzó el pasado  11 de octubre de 2012, en el quincuagésimo aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y terminará en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el 24 de noviembre de 2013.

Destacó que en este tiempo una de las prioridades será la catequesis. 

“Durante el año iremos realizando actividades que vayan en esa dirección (…) promoviendo la revitalización de la práctica religiosa y fortaleciendo la catequesis, la enseñanza de la fe a quienes aún no la conocen bien. En este campo hemos de insistir particularmente en Caracas, ya que la catequesis es una de las prioridades de nuestra acción pastoral”.

Vivir mejor la comunión eclesial

El segundo aspecto de importancia durante la celebración fue la promulgación y puesta en marcha del Plan de Pastoral Arquidiocesano (PPA).

“Se trata de un instrumento de animación y concertación  que, sin desconocer la hermosa labor que estamos llevando a cabo, nos invita y nos ayudará a realizar una acción pastoral más intensa, teniendo en cuenta prioridades específicas, y unos objetivos y líneas de acción comunes”, dijo el Purpurado.

Precisó que entre los objetivo las prioridades son: “la evangelización y la catequesis; el fortalecimiento e intensificación de la vida litúrgica y la práctica religiosa; el fortalecimiento del compromiso de los laicos y la vida familiar; la pastoral juvenil, la pastoral vocacional y la pastoral social”.


Medidas de gracia para los presos políticos

Al culminar la misa el Arzobispo de caracas también habló con los periodistas quienes mostraron su interés en los asuntos sociales y políticos que sacuden a Venezuela, y destacó que los obispos venezolanos han insistido en que se atienda la petición de medidas de gracia para los presos políticos.

“Me sumo a la petición de amnistía o de algunas medidas de gracia que pueden ser diversas; que lleven la paz a los corazones de esas personas que saben que están siendo injustamente condenadas y que lleven también al pueblo venezolano la conciencia de que en Venezuela no se atropella con castigos injustos a los adversarios políticos del gobierno”, acotó.

A continuación el mensaje completo del Cardenal Jorge Urosa Savino:
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AÑO DE LA FE: VIVIRLA  Y ANUNCIARLA
Homilía en la Solemne Eucaristía  de inicio del Año de la Fe,
y promulgación el Plan de Pastoral de la Arquidiócesis de Caracas
Cardenal Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas
Iglesia de Nuestra Sra. de la Chiquinquirá, 3 de noviembre de 2012

Muy queridos hermanos todos en Jesucristo Nuestro Señor:

Bajo el amoroso amparo de María nos hemos congregados en este Templo de  La Chiquinquirá  para celebrar gozosos el inicio del Año de la Fe y la promulgación del Plan de Pastoral de la Arquidiócesis de Caracas.
Acogemos con afecto la convocatoria que nos ha hecho el Santo Padre Benedicto XVI y nos unimos a él  para iniciar este Año de la Fe, que él mismo ha convocado  para que  los fieles católicos del mundo entero, podamos  saborear, profundizar, profesar, celebrar y anunciar con mayor fuerza el inmenso don, la inmensa gracia de la Fe recibida en el Bautismo. Ella es un tesoro maravilloso, que es para nosotros fuente de gozo, compromiso de vida y camino hacia la felicidad.
En esta fiesta solemne de la Fe, tendré el gusto de promulgar el Plan de Pastoral de conjunto de nuestra Iglesia arquidiocesana de Caracas, el cual será un instrumento maravilloso para potenciar nuestra acción evangelizadora. En esta Eucaristía vamos a pedir a Dios que, acogiendo este Plan de Pastoral, unidos como hermanos  manifestemos la comunión eclesial: “un solo Señor, una sola fe, un solo Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo” ( Cf. Ef 4, 3-6).

LA DICHA DE LA FE

Nuestra reflexión está iluminada por el  hermoso texto de San Lucas proclamado en esta Eucaristía, en el cual hemos podido escuchar la alabanza de Sta. Isabel a María, su prima: “Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá” (Cfr. Lc 1, 39-47). Inspirada por el Espíritu Santo Isabel alaba a María por haber acogido con fe la misión  que Dios Padre le encomendara de ser la madre del Mesías, del Señor, del Salvador.
Grande, en efecto, fue la fe de María. Y sobre ella  nos dice el Papa Benedicto XVI en su Carta Apostólica Porta Fidei con la cual ha convocado el Año de la Fe: “Por la fe, María acogió la palabra del Ángel y creyó en el anuncio de que sería la Madre de Dios en la obediencia de su entrega (cf. Lc 1, 38). En la visita a Isabel entonó su canto de alabanza al Omnipotente por las maravillas que hace en quienes se encomiendan a Él (cf. Lc 1, 46-55). Con gozo y temblor dio a luz a su único hijo, manteniendo intacta su virginidad (cf. Lc 2, 6-7). Confiada en su esposo José, llevó a Jesús a Egipto para salvarlo de la persecución de Herodes (cf. Mt 2, 13-15). Con la misma fe siguió al Señor en su predicación y permaneció con él hasta el Calvario (cf. Jn 19, 25-27). Con fe, María saboreó los frutos de la resurrección de Jesús y, guardando todos los recuerdos en su corazón (cf. Lc 2, 19.51), los transmitió a los Doce, reunidos con ella en el Cenáculo para recibir el Espíritu Santo”(cf. Hch 1, 14; 2, 1-4). (1)
Como María, mis queridos hermanos, también nosotros estamos llamados a escuchar y cumplir la Palabra de Dios, es decir a acoger con fe su Palabra de vida, de salvación. Como María también nosotros, por la fe, tenemos la dicha de saber que Dios existe y que tanto nos ama que envió a su Hijo Jesucristo para que todos los que creamos en El, tengamos la vida eterna (Cf. Jo 3,16).

AÑO DE RENOVACION  DE LA FE

El Año de la Fe comenzó el pasado  11 de octubre de 2012, en el quincuagésimo aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y terminará en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el 24 de noviembre de 2013. Su objetivo es fortalecer la fe de la Iglesia toda, y animarnos a anunciarla con mayor ardor, mediante la Nueva Evangelización.
Y para saber qué es el Año de la Fe escuchemos al Papa: “El Año de la fe es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo. Dios, en el misterio de su muerte y resurrección, ha revelado en plenitud el Amor que salva y llama a los hombres a la conversión de vida mediante la remisión de los pecados (cf. Hch 5, 31) (2). Nos decía también el Santo Padre: “Deseamos que este Año suscite en todo creyente la aspiración a confesar la fe con plenitud y renovada convicción, con confianza y esperanza. Será también una ocasión propicia para intensificar la celebración de la fe en la liturgia, y de modo particular en la Eucaristía” (3).
En su  homilía de la Misa de apertura del Año de la Fe, el pasado 11 de octubre, nos dice el Papa que este Año es necesario. Y precisa esa necesidad: “En estos decenios ha aumentado la «desertificación» espiritual. Si ya en tiempos del Concilio se podía saber, por  algunas trágicas páginas de la historia, lo que podía significar una vida, un mundo sin Dios, ahora lamentablemente lo vemos cada día a nuestro alrededor. Se ha difundido el vacío. Se ha producido una desertificación”…
Esta desertificación, ese avance del desierto de la irreligiosidad sobre los campos de la humanidad, es una realidad en el mundo moderno que quiere rebelarse contra Dios, o dejarlo a un lado con perniciosa indiferencia. Y es realidad entre nosotros, en nuestra Ciudad de Caracas, donde hay tantas personas que no conocen a Dios, e incluso hay creyentes que se han enfriado en la vivencia de su fe. Estamos sometidos a la arremetida de la anticultura de la muerte,  del secularismo, del materialismo y del hedonismo, que ponen el centro de la vida de las personas y de la sociedad en la afirmación de la autosuficiencia de la sociedad sin Dios, en los placeres,  en el culto al becerro de oro.  Y lamentablemente, - es  bueno que nos hagamos un examen de conciencia- también nosotros podemos estar  contaminados por esas corrientes malsanas.
Con toda humildad acojamos personalmente, todos y cada uno de nosotros, la apremiante invitación que nos hace el Vicario de Cristo a renovarnos, a convertirnos, a crecer en el fervor y en la práctica religiosa. ! Vivir, confesar,  y celebrar nuestra fe! Sintámonos cada vez más alegres y contentos, orgullosos de nuestra fe, de nuestra identidad católica, de nuestra  gloriosa condición cristiana de hijos de Dios, discípulos y hermanos de Jesucristo, y miembros de nuestra Santa Iglesia Católica.

ANUNCIAR LA FE

Pero el año de la Fe es también una invitación del Papa a anunciar con mayor ardor, con mayor celo apostólico, las maravillas del encuentro con Jesucristo y la belleza de la fe en El.
Por eso nos apremia y anima el Santo Padre a la nueva evangelización: “«Caritas Christi urget nos» (2 Co 5, 14): es el amor de Cristo el que llena nuestros corazones y nos impulsa a evangelizar. Hoy como ayer, él nos envía por los caminos del mundo para proclamar su Evangelio a todos los pueblos de la tierra (cf. Mt 28, 19). … Por eso, también hoy es necesario un compromiso eclesial más convencido en favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe. (4).
Este es un llamado a  toda la Iglesia, a todos los fieles,  en todas las instancias: diócesis, institutos de vida consagrada, parroquias, escuelas católicas, familias, movimientos y asociaciones de fieles. Nadie ha sido  olvidado y nadie puede eximirse. Es un llamado a intensificar nuestro anuncio de la fe, la comunicación de ese tesoro inestimable, que salva y lleva a la vida plena, feliz y eterna.  Benedicto XVI nos  llama a fortalecer e intensificar nuestra acción pastoral en una ciudad acosada por la violencia que conduce a la muerte; por el consumo y tráfico de drogas; por el modernismo de la indiferencia religiosa, de la destrucción de la familia, y de un libertinaje sexual desenfrenado; por el proselitismo de religiones nuevas y paganas, por la indiferencia religiosa entre muchos cristianos…Por esas razones, el apremiante llamado del Papa es  particularmente importante en Caracas. Nuestra Arquidiócesis necesita un anuncio cada vez más intenso de la Palabra de Dios, del mensaje de salvación, y una actividad pastoral más efectiva.
Como parte del programa del Año de la Fe el Santo Padre nos propone alimentarla y profundizarla con el estudio de  los documentos del Concilio Vaticano II, cuyo 50º aniversario estamos celebrando, y el estudio del Catecismo de la Iglesia Católica, publicado hace 20 años. Y de manera particular con  el conocimiento de la Palabra de Dios y el estudio y reflexión sobre el Credo, la concisa profesión de nuestra fe, ese compendio hermoso y antiquísimo, con el cual, en el mundo entero, los católicos nos unimos en la proclamación de la fe.
En concreto, y de acuerdo al programa arquidiocesano y al que debe establecer cada parroquia y escuela católica, durante el año iremos realizando actividades que vayan en esa dirección. Y de manera particular, promoviendo la revitalización de la práctica religiosa y fortaleciendo la catequesis, la enseñanza de la fe a quienes aún no la conocen bien. En este campo hemos de insistir particularmente en Caracas, ya que la catequesis es una de las prioridades de nuestra acción pastoral. Y, por supuesto, nos insiste el Papa en que la fe debe manifestarse en la caridad viva y operativa, el amor cristiano, la solidaridad con los hermanos y con todos los seres humanos.

EL PLAN DE PASTORAL DE LA ARQUIDIOCESIS DE CARACAS

Providencialmente, este Año de la Fe coincide con la culminación de la elaboración del Plan de Pastoral de la Arquidiócesis de Caracas. Se trata de un instrumento de animación y concertación  que, sin desconocer la hermosa labor que estamos llevando a cabo, nos invita y nos ayudará a realizar una acción pastoral más intensa, teniendo en cuenta prioridades específicas, y unos objetivos y líneas de acción comunes. Estos objetivos prioritarios son: la evangelización y la catequesis; el fortalecimiento e intensificación de la vida litúrgica y la práctica religiosa; el fortalecimiento del compromiso de los laicos y la vida familiar; la pastoral juvenil, la pastoral vocacional y la pastoral social.
Desde hace tiempo era un anhelo de obispos, sacerdotes y, religiosos y fieles de Caracas contar con un Plan de pastoral de conjunto. Pues bien: teniendo en cuenta el trabajo realizado anteriormente, durante este año 2012 el Comité de estudio del Plan intensificó sus tareas, y luego de muchas reuniones y  consultas a diversos niveles y a diversos sectores de nuestra Iglesia, hemos podido culminar este instrumento de trabajo para potenciar más nuestra acción pastoral. Al implementarlo estamos poniendo en práctica las indicaciones y orientaciones del Concilio Plenario de Venezuela, que en su documento “Instancias de comunión del pueblo de Dios para la misión” (144-146; 155-156), indica la necesidad de un plan de trabajo pastoral de conjunto. Y sobre todo, estamos poniendo en práctica el llamado que nos hacen el Señor Jesús y San Pablo a  vivir mejor nuestra unidad, cohesión y comunión eclesial también en la acción pastoral.
Precisamente en esta Eucaristía hemos escuchado unas bellísimas enseñanzas  de San Pablo exaltando la belleza de la unión eclesial. Oigámoslas de nuevo: “…poniendo empeño  en conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos” (Ef 4,3-6).
Sí, mis queridos hermanos: aplicando  el Plan de Pastoral de la Arquidiócesis de Caracas viviremos mejor nuestra comunión eclesial. Y seremos también más eficaces, aunando esfuerzos, ayudándonos unos a otros, concertando nuestras actividades, focalizando en las prioridades y necesidades más urgentes. Y animándonos unos a otros  ante las dificultades, el cansancio y el desaliento.
Hoy tendré el gusto de promulgar este hermoso instrumento de evangelización y acción pastoral integral. Los invito a estudiarlo y a hacerlo propio.  Acojamos sus  propuestas con entusiasmo y humildad, y sintamos la necesidad de ponerlas en práctica, con amor, con ardor apostólico, a ejemplo de San Pablo,  los apóstoles y los grandes santos de ayer y de hoy. Estos meses de  noviembre, diciembre y las tres primeras semanas de enero serán dedicadas a la divulgación y estudio del Plan. Este entrará en vigencia el 20 de enero de  2013, y se extenderá hasta enero de 2019.

CONCLUSIÓN

Quiero concluir con unas bellísimas  reflexiones del Santo Padre Benedicto XVI sobe la fe: Escuchemos al Papa pensando en nuestra gloriosa condición cristiana de hijos de Dios, discípulos de Jesucristo y miembros de nuestra santa Iglesia católica:
Por la fe, los discípulos formaron la primera comunidad reunida en torno a la enseñanza de los Apóstoles, la oración y la celebración de la Eucaristía, poniendo en común todos sus bienes para atender las necesidades de los hermanos (cf. Hch 2, 42-47).
Por la fe, los mártires entregaron su vida como testimonio de la verdad del Evangelio, que los había trasformado y hecho capaces de llegar hasta el mayor don del amor con el perdón de sus perseguidores.
Por la fe, hombres y mujeres han consagrado su vida a Cristo, dejando todo para vivir en la sencillez evangélica la obediencia, la pobreza y la castidad, signos concretos de la espera del Señor que no tarda en llegar. Por la fe, muchos cristianos han promovido acciones en favor de la justicia, para hacer concreta la palabra del Señor, que ha venido a proclamar la liberación de los oprimidos y un año de gracia para todos (cf. Lc 4, 18-19).
Por la fe, hombres y mujeres de toda edad, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida (cf. Ap 7, 9; 13, 8), han confesado a lo largo de los siglos la belleza de seguir al Señor Jesús allí donde se les llamaba a dar testimonio de su ser cristianos: en la familia, la profesión, la vida pública y el desempeño de los carismas y ministerios que se les confiaban.
También nosotros vivimos por la fe: para el reconocimiento vivo del Señor Jesús, presente en nuestras vidas y en la historia”. (5)
Queridos hermanos: Demos gracias al Señor por el maravilloso tesoro de la fe, y reiteremos nuestro compromiso de anunciarlo, unidos como hermanos, en nuestra Iglesia arquidiocesana de Caracas. Invoquemos para ello la maternal protección de María de Coromoto, ejemplo de fe y estrella de nuestra evangelización.

Amén.


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Notas.
  1. Benedicto XVI, Carta Apostólica Porta Fidei, 13
  2.  Ibid, 6
  3.  Ibid, 9
  4.  Ibid, 7
  5.  Ibid, 13

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